Durante el último mercado de pases, la dirigencia de River apuntó bastante alto para brindarle un salto de calidad al plantel de Eduardo Coudet. Así, centró buena parte de su atención en la ofensiva millonaria, presentó ofertas importantes y recibió respuestas que modificaron su panorama, como la que llegó desde Brasil en medio de la Copa del Mundo.
River supo marcar como prioridad a un futbolista desequilibrante de Fluminense, que tenía su lugar asegurado en la lista de convocados de Marcelo Bielsa para el torneo más importante. Se trataba de Agustín Canobbio, quien, pese a convertir un gol contra Cabo Verde en fase de grupos, no se despidió de la Copa del Mundo como le hubiera gustado.
Se fue expulsado contra España, mientras que su pase a River tampoco se concretó: Fluminense rechazó la propuesta de la Banda de 6 millones de dólares por el 60% de la ficha. A partir de ese momento, Stefano Di Carlo se decantó por otras prioridades, mientras que el atacante del Flu intentó darle un vuelco positivo a su panorama en Brasil.
Pero el gol tampoco se le dio en los compromisos posteriores y solo recibió tarjetas, como quedó en evidencia en la noche del martes, en otro duelo crucial: se fue expulsado en el segundo tiempo del partido entre Fluminense e Independiente Rivadavia. Por lo tanto, a pesar de que su equipo superó a la Lepra por penales, se perderá la ida de los cuartos de final del certamen continental.
Una novela cerrada para River
Tras bajarse definitivamente de las negociaciones por Agustín Canobbio, la dirigencia millonaria centró todos sus esfuerzos durante el mercado de pases en sumar a Thiago Almada y Ángel Correa. Ambos dieron luz verde y permitieron que el cuadro de Núñez frene su búsqueda de variantes para la ofensiva del equipo, lo que le brinda nuevas solucione a Eduardo Coudet para el segundo semestre.
