(ARGENTINA).- “Si en algún momento tiene que cambiar de equipo, me dijo que ojalá fuera a River”. La frase es de Giancarlo Uda, representante de Edwuin Cetré, y llegó a oídos de la dirigencia de Núñez en febrero de este año. Sin embargo, la respuesta del club que preside Stefano Di Carlo fue un no rotundo: el colombiano fue ofrecido, se evaluó la carpeta y se decidió archivar la oportunidad por más que el golpe mediático estuviera servido, a minutos de que se le hubiera caído el pase a Boca.
El nombre de Cetré ya había estado en el radar riverplatense un mes antes de aquel ofrecimiento, cuando el Millonario hizo un sondeo todavía con la pretemporada en curso. Pero la llegada de Kendry Páez desde el Chelsea inglés tapó cualquier necesidad ofensiva que pudiera haber detectado el cuerpo técnico. Como Marcelo Gallardo ya había quedado satisfecho con la llegada de Kendry Páez, la directiva no moverá hilos ante la chance de comprar a Cetré. La decisión de Di Carlo y Enzo Francescoli fue dejar correr una oportunidad que en otros mercados hubiera sido considerada un golpe de efecto, sobre todo por el sabor del pase caído a Boca todavía fresco.
La ofensiva de River ya estaba abastecida para el semestre. Maximiliano Salas, Sebastián Driussi, Facundo Colidio, Ian Subiabre, el propio Kendry Páez y Santiago Lencina figuraban en la lista de atacantes a disposición. Agregar un nombre como el de Cetré, con el asterisco de su estado físico y una lesión de rodilla que los médicos de Boca habían observado con lupa, era asumir un riesgo que la directiva no estaba dispuesta a correr. “Su estado físico también representa un arma de doble filo y es otra de las cuestiones que se pusieron sobre la mesa al analizarlo”, graficaron en su momento desde el entorno de la negociación. La política de Di Carlo fue clara: dinero a las prioridades detectadas y no a los nombres que aparecen de rebote.
El propio Kendry Páez se transformó en el emblema de esa línea de gestión. Mientras otros clubes se movían fuerte en el mercado de pases de verano, River apostó por el ecuatoriano y decidió no dispersar el presupuesto en incorporaciones que no garantizaran un impacto deportivo inmediato. Cetré era una alternativa, pero nunca un plan A, y cuando la oportunidad se presentó sobre la mesa el plantel ya estaba definido. La mirada del presidente, alineada con la de Francescoli y el entonces cuerpo técnico de Gallardo, fue no quebrar el armado del equipo por un jugador que, al mismo tiempo, perdía lugar en Estudiantes de La Plata por la cantidad de alternativas que manejaba Alexander Medina en ataque.
El destino de Cetré y el balance de las decisiones de River
Seis meses después de aquel portazo, Edwuin Cetré volvió a perder espacio en el Pincha, esta vez con la llegada de Joaquín Correa y el regreso de Baltasar Rodríguez. Con apenas 101 minutos de juego en el segundo semestre de 2026, Nacional de Montevideo apareció con una oferta de préstamo con cargo y opción de compra y la negociación se volvió prioritaria para el entorno del jugador y para la dirigencia platense, que necesita liberar un cupo de extranjero. “En Nacional dan como muy avanzada la negociación a préstamo, con opción de compra”, informó el medio platense Cielosports. Para el colombiano, que venía de ser campeón de la Copa de la Liga Profesional 2024 y del Torneo Clausura 2025 con el León, el fútbol uruguayo asoma como la salida que nunca le llegó desde Núñez ni desde la vereda de Boca.
Mientras Cetré se prepara para un desembarco en Montevideo, en River la película del mercado de pases ya escribió otros capítulos. Las prioridades mutaron hacia la defensa, con los rumores avanzados por Nicolás Otamendi y el sondeo firme por Thiago Almada, y ya se concretó la venta de Kevin Castaño a Atlético Mineiro. El plantel que conduce Eduardo Coudet se armó con la columna vertebral de los que quedaron y con apuestas como la de Lucas Silva, que ya convirtió en la goleada 3-0 ante Blooming por la Sudamericana. Di Carlo puede exhibir un presente con el equipo clasificado a octavos de final del certamen continental y sin urgencias ofensivas: no haber ido por Cetré fue, a fin de cuentas, una de las primeras definiciones de una gestión que buscó cerrar el libro de pases temprano y no andar corrigiendo sobre la marcha.
Seguí todas las noticias de Soy del Millo en Google News↗