(ARGENTINA).- “Estoy enojado, se nos trató muy mal, creo que no merecíamos terminar así, apartados”. La frase de Maxi Salas refleja la ruptura total con River y el contexto de su salida: el delantero fue cedido a préstamo a Independiente Rivadavia con una cláusula clave que le impedirá enfrentar al club de Núñez durante el próximo año.
La salida se cerró con un préstamo por un año, sin cargo, pero con una opción de compra de 4 millones de dólares por el 50% de su ficha a favor de la institución mendocina. El punto más llamativo del acuerdo fue la imposición de una cláusula que le prohíbe jugar contra River. De esta manera, Maxi Salas “no podrá jugar” el 6 de septiembre, cuando el Más Monumental reciba a Independiente Rivadavia por el Torneo Clausura, según confirmaron desde Bolavip.
La estrategia no es nueva para la dirigencia. Días atrás aplicó la misma restricción en la cesión de Ian Subiabre a Tigre, por lo que el juvenil tampoco podrá sumar minutos este sábado en la visita a Victoria. Fuentes cercanas a la negociación indicaron que la cláusula en el caso de Salas se pactó como un gesto para facilitar la transferencia, sin que exista una multa económica de por medio.
El atacante quedó marginado luego de que la directiva lo apartara del plantel profesional junto a otros catorce compañeros. Una decisión que, según dejó en claro el propio jugador, fue extra futbolística y no provino del entrenador Eduardo Coudet. “Nos llamó un día antes de la pretemporada Pablo Longoria, que mañana no teníamos que presentarnos, que volviéramos la semana que viene. Todo fue por teléfono”, reveló Maxi Salas.
La furia de Salas contra los dirigentes
Lejos de guardar silencio, Salas criticó con dureza los manejos directivos. “Las formas te demuestran los manejos”, dijo, y agregó: “El único que se acercó a vernos fue Leo Ponzio, después ningún dirigente vino. Longoria fue un solo día, pero a hablar con Viña”. En esa línea, confesó su frustración por no haber escuchado nunca una explicación de parte del Chacho Coudet: “Me hubiera gustado que Coudet nos dijera lo que pasó”.
El delantero describió el duro día a día que vivió en el predio de Cantilo. “No está bueno estar encerrado en un contenedor. A nadie le sirve que estemos encerrados ahí”, contó. Y añadió: “Si llegas todos los días enojado a Cantilo te querías pegar un tiro” y “Nunca le faltamos el respeto al club”. A pesar del enojo, se mostró agradecido con la gente y aseguró: “Si le meto un gol a River no lo gritaría. Le tengo respeto a la gente, lo que pasó es extrafutbolístico”.
De esta forma se cierra un ciclo de doce meses en Núñez. Maxi Salas, que llegó desde Racing por 8 millones de dólares y disputó 37 partidos con 7 goles, buscará en Mendoza reencontrar su mejor versión. Aunque no podrá demostrarlo el 6 de septiembre, cuando la Lepra visite el Más Monumental.
