(ARGENTINA).- “Siempre Paulo Díaz, siempre la cara de la derrota. Siempre el peor jugador de River en los partidos importantes y siempre sigue ahí”, sentenció el usuario Fran @frabigol en redes sociales. Ese malestar acumulado encontró un punto final este 24 de junio de 2026: Paulo Díaz rescindió su contrato con River Plate y continuará su carrera en el Atlanta United de la MLS.
El defensor chileno de 31 años llegó a un acuerdo con la institución para finalizar el vínculo que lo unía al club hasta fines de 2028, después de quedar completamente relegado en la consideración de Eduardo Coudet. Será dirigido por Gerardo Martino en la franquicia estadounidense y se marcha como la primera baja del grupo de diez futbolistas que se entrenaban separados del plantel en Ezeiza.
River había desembolsado 4,5 millones de dólares por el 70% de su pase en 2019, cuando Marcelo Gallardo lo pidió como único refuerzo. En siete años, Paulo Díaz disputó 222 partidos, marcó 13 goles, dio 3 asistencias y ganó 7 títulos. Pero los números fríos no alcanzaron para maquillar una estadía que dejó un sabor amargo: con el correr de las temporadas, su rendimiento decayó abruptamente, acompañado de un cúmulo de errores que lo transformaron en uno de los principales apuntados por el hincha.
El antecedente más temprano de esa hostilidad se remonta a abril de 2023, cuando La Página Millonaria, medio partidario del club, le puso la nota más baja tras la caída 3-1 ante The Strongest en la altura de La Paz por la Copa Libertadores. “Un rendimiento para el olvido del chileno, que perdió absolutamente siempre con Triverio. Protagonizó una salida en falso que derivó en el segundo del local”, evaluó el medio. Olé, en tanto, señaló que quedó «notoriamente ahogado en el ST y superado con demasiada facilidad».
La secuencia que agotó la paciencia
El desgaste se profundizó en 2025. En los cuartos de final de la Copa Libertadores ante Palmeiras, una derrota 2-1 en el Más Monumental, Paulo Díaz fue titular y principal blanco de la ira de los hinchas, que coparon las redes sociales con insultos y pedidos de rescisión. Tres semanas después, en octubre, una caída contra Sarmiento terminó de quebrar el vínculo: captado por las cámaras, el chileno fue el único jugador que no fue a saludar a la tribuna y enfiló directo al vestuario, pasando por al lado de Gallardo sin cruzar mirada ni gesto con el entonces entrenador.
Ese episodio desató una ola de críticas que ya no tendría retorno. Aunque Paulo Díaz asumió la continuidad con la llegada de Coudet, nunca logró revertir la desconfianza del cuerpo técnico ni de la gente. Su lugar en el equipo se diluyó hasta quedar fuera de la lista de viajeros a la pretemporada en Alicante y ser incluido en el grupo de diez jugadores que el nuevo DT decidió no tener en cuenta para el segundo semestre.
Con su salida al Atlanta United, River le pone fin a un ciclo que, en términos económicos y futbolísticos, arrojó más pérdidas que ganancias. La rescisión del contrato deja atrás siete años de un vínculo que nunca logró estar a la altura de la inversión inicial ni de las expectativas de la tribuna.


