(ARGENTINA).- "En el Madrid me han dicho: el Atleti nos lo venderá a nosotros". La frase resume la confianza que reina en el Real Madrid en medio del escándalo que sacude al fútbol europeo. Mientras el Atlético de Madrid se prepara para denunciar al Barcelona ante la FIFA y el jugador fuerza su salida, en el conjunto blanco aseguran que terminarán quedándose con Julián Álvarez.
La revelación la contó el periodista Josep Pedrerol en el programa El Chiringuito de Jugones. El comunicador explicó que fuentes internas del club merengue le transmitieron ese mensaje de optimismo absoluto. La postura del Real Madrid no es nueva: el 9 de junio ya había anunciado mediante un comunicado oficial una oferta de 150 millones de euros que fue rechazada por el Atlético.
La razón principal de ese optimismo es el quiebre total de relaciones entre el Atlético y el Barcelona. Miguel Ángel Gil Marín, CEO del club colchonero, explicó: “Nuestra responsabilidad es defender los intereses del Atlético de Madrid y por eso vamos a presentar una denuncia ante FIFA contra el Barcelona por negociar con un jugador con contrato en vigor durante el periodo protegido”. El dirigente considera que el Barça tentó ilegalmente al argentino.
La bomba la detonó el propio Julián Álvarez tras la victoria de Argentina ante Austria en el Mundial 2026. “Lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño”, declaró el delantero. Aunque no nombró al Barcelona, en España dan por hecho que su deseo es vestirse de azulgrana, algo que el Atlético está dispuesto a bloquear por la vía legal y económica.
La pulseada por el precio
El factor económico inclina la balanza hacia el Real Madrid. La oferta blanca de 150 millones de euros sigue sobre la mesa y es superior a los 130 millones que, según los rumores, estaría dispuesto a poner el Barcelona. Con el vínculo roto entre los dos clubes, el Atlético de Madrid se remite a la cláusula de rescisión de 500 millones de euros para sentarse a negociar.
El conflicto escala peligrosamente para el Barcelona en los tribunales. El reglamento de la FIFA establece una presunción de inducción si el jugador firma con un nuevo club dentro de los 45 días de haber roto su contrato. Además, el propio Julián Álvarez se expone a una sanción deportiva de entre cuatro y seis meses sin jugar si se comprueba que rescindió unilateralmente durante el período protegido, que en su caso se extiende hasta 2027.
Así, el Real Madrid espera paciente. Sabe que el camino del Barcelona hacia el delantero está minado de obstáculos legales mientras que su oferta, aunque rechazada en un principio, representa la única vía económica realista. La pelota está en la cancha del Atlético y de la FIFA. Por ahora, en el Madrid insisten: "El Atleti nos lo venderá a nosotros".




