(ARGENTINA).- "Fue de las mejores noches de mi vida, sin dudas. Esta victoria es de todos. Hoy se demostró la raza guaraní." La frase resonó en la madrugada argentina desde Estados Unidos, donde Matías Galarza Fonda acababa de marcar el gol del triunfo ante Turquía y de recibir el premio al MVP del partido. El volante paraguayo es una de las figuras de su selección en el Mundial 2026, pero al mismo tiempo se enteró de que en River ya no lo tendrán en cuenta y deberá buscarse un nuevo club.
"Los que en algún momento desconfiaron, hoy demostramos con un jugador menos. Hoy fuimos Paraguay más que nunca", agregó el volante tras el encuentro, en el que su selección aguantó un tiempo entero con diez jugadores. El golazo de Galarza Fonda le dio a Paraguay un triunfo vital para mantenerse en carrera, algo que él mismo calificó como "una noche inolvidable": "Es el escenario más lindo del mundo, están los mejores", expresó.
El presente de Galarza Fonda es tan brillante como incierto. Durante los últimos seis meses jugó a préstamo en Atlanta United, donde disputó 13 de los 15 partidos del semestre, pero el club de la MLS decidió no hacer uso de la opción de compra. De regreso a Núñez, se encontró con que River lo incluyó en la lista de 15 jugadores que Eduardo Coudet borró del plantel profesional y con los que no trabajará de cara al próximo semestre.
Esa dualidad no pasó desapercibida para Gustavo Alfaro, su entrenador en Paraguay. Con una mezcla de orgullo y filo, el técnico defendió a su jugador de los rumores que hablaban de una depresión por la decisión de River: “Mati Galarza estaba deprimido, y digo que siga deprimido, de la misma manera; porque si sigue jugando de la misma manera, la verdad, honestamente…”, dijo en conferencia de prensa. Y añadió: “Por eso yo les pido encarecidamente, castíguenme a mí, péguenme a mí, defiendan a los jugadores”.
Lejos de mostrarse abatido, Matías Galarza Fonda reconoció que atraviesa un pico de forma: “Estoy en uno de los mejores momentos de mi carrera. Fui a Atlanta United a buscar continuidad y gracias a eso llegué con ritmo”, explicó. Con la Albirroja ilusionada, su cotización sube, pero el panorama en River es irreversible.
Ahora, mientras Paraguay se prepara para seguir avanzando en la Copa del Mundo, el volante sabe que cuando termine el torneo deberá regresar al River Camp para entrenar a contraturno, separado del plantel principal. Hasta el cierre de esta nota, no se reportaron ofertas concretas por su futuro, aunque deberá buscarse un nuevo destino para sostener el ritmo que lo llevó a ser figura mundialista.
La paradoja de Matías Galarza Fonda es total: el héroe de una noche histórica para Paraguay es, para River, un descarte. Su fútbol, al menos hasta que aparezca un nuevo club, seguirá desplegándose lejos del Más Monumental.



