(ARGENTINA).- River Plate atraviesa días de definiciones tras clasificar a los octavos de final de la Copa Sudamericana como líder del Grupo H. Mientras el plantel descansa luego de ser subcampeón del Apertura, la dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo tomó una determinación económica drástica. La continuidad en River de Germán Pezzella corre riesgo debido a que no acepta resignar sus condiciones actuales, una situación que complica el futuro de Germán Pezzella.
El defensor tiene contrato firmado con el club hasta el 31 de diciembre de 2027, pero su salario es uno de los más elevados de la plantilla profesional. Ante esta situación, el entorno del futbolista aseguró que el jugador "no aceptaría una reducción en los términos económicos de su contrato vigente", una postura que dinamitó las posibilidades de un nuevo entendimiento con la cúpula dirigencial.
La postura de Stefano Di Carlo es firme: si el zaguero no acepta el ajuste, se buscará una rescisión de común acuerdo. A pesar de su jerarquía, el ciclo del defensor bajo la conducción de Eduardo Coudet estuvo marcado por las complicaciones físicas. El jugador estuvo inactivo durante 242 días debido a una lesión grave y apenas disputó 507 minutos distribuidos en ocho partidos oficiales.
La postura de Germán Pezzella ante su contrato
Aunque el cuerpo técnico liderado por el "Chacho" cree que puede recuperar su mejor nivel futbolístico, la prioridad de la tesorería es otra. Con el arribo confirmado de Nicolás Otamendi, quien ya es jugador de River y firmó su contrato, el margen de maniobra para salarios altos en la última línea se redujo considerablemente.
Por su parte, el campeón del mundo mantiene el deseo de reinsertarse en la dinámica del grupo. Según trascendió, el defensor tiene previsto viajar el 17 de junio a España para iniciar la pretemporada en Alicante e intentar pelear un puesto de cara a lo que resta del año, donde el Millonario tendrá objetivos pesados en el horizonte.
Los próximos desafíos de River son los octavos de final de la Copa Sudamericana y la disputa del torneo Clausura, dos competencias que la institución de Núñez buscará ganar tras el trago amargo de la final perdida ante Belgrano en el estadio Mario A. Kempes. La dirigencia quiere una plantilla equilibrada para afrontar ambos frentes con la máxima competitividad posible.
Lo más probable es que en las próximas semanas se avance hacia una rescisión de contrato de común acuerdo si las partes mantienen sus posiciones actuales.



