(ARGENTINA).- Leonardo Ponzio esperaba la recuperación de Thiago Almada, Tobías Andrada y Aníbal Moreno para el tramo final del Torneo Clausura. Los tres eran considerados piezas importantes de River y seguían lesionados, aunque sus situaciones tenían evoluciones distintas. El partido ante Estudiantes de Río Cuarto, en el Monumental, aparecía como la referencia inmediata para evaluar sus posibilidades de regreso.
Andrada sufrió un traumatismo en el muslo derecho durante la victoria de River ante Atlético Tucumán, que lo obligó a salir de la cancha. El golpe también condicionó su actuación frente a Huracán: fue reemplazado sobre el final del primer tiempo y se lo vio llorando en el banco. La lesión, además, lo dejó afuera de su primera convocatoria a la Selección Argentina.
La recuperación de Andrada ya incluía trabajo en River Camp y una parte del entrenamiento junto al resto del plantel. Su vuelta para el encuentro ante Estudiantes de Río Cuarto era una posibilidad, no una certeza: podía estar desde el arranque si no aparecían inconvenientes. Para Leonardo Ponzio, su evolución abría una opción de recuperar al mediocampista, pero todavía quedaba sujeta a cómo respondiera en los días previos.
Thiago Almada también podía llegar al partido, aunque con menos margen. El mediapunta sufrió un desgarro en el cuádriceps izquierdo al comienzo del encuentro ante Huracán y fue desafectado de la convocatoria de Lionel Scaloni. Antes de la publicación de la información, ya había practicado junto a sus compañeros y había dejado buenas sensaciones.
La recuperación de Almada avanzaba dentro de los plazos previstos, pero el cuerpo técnico no quería arriesgarlo si no estaba completamente recuperado. Para Leonardo Ponzio, entonces, su presencia no dependía solo de que pudiera entrenarse con el grupo: la posibilidad de incluirlo ante Estudiantes de Río Cuarto estaba condicionada a que llegara al cien por ciento. La información no establecía un plazo exacto para su regreso.
El caso de Aníbal Moreno seguía abierto por una lumbalgia que hasta ese momento le había impedido jugar durante el ciclo de Ponzio. El dolor aparecía y desaparecía, y el mediocampista todavía no había completado una semana de trabajo junto al grupo. Los días siguientes serían determinantes para evaluar su evolución, sin apurar su vuelta si continuaba con molestias.
Juan Carlos Portillo, en cambio, afrontaba una recuperación más prolongada. Se lesionó la rodilla derecha el 12 de febrero ante Argentinos Juniors, por el Torneo Apertura: sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior y una distensión del ligamento colateral medial. Su regreso era esperado recién para la próxima pretemporada, por lo que no formaba parte de las opciones para el tramo inmediato del Clausura.
