(ARGENTINA).- Después del amistoso ante Vélez la semana pasada, Lucas Silva se quedó en el predio de River y le regaló una camiseta a Sergio Spataro, quien lo acompañó durante su formación en el club. El volante convirtió el reencuentro en un agradecimiento por los años compartidos en las divisiones juveniles.
Silva había sido suplente y había jugado los minutos finales del encuentro; después decidió prolongar su estadía en el predio. Caminó unos metros hacia el lugar desde donde se escuchaban los gritos y se sumó a la jornada de Cuarta, Quinta y Sexta de River, que todavía estaba en marcha. Miró el resto de los partidos y saludó a integrantes del fútbol formativo. Las tres categorías vencieron a Defensa y Justicia, y la Quinta acababa de cerrar su triunfo por 3-1 cuando se encontró con Spataro.
Spataro acumula más de 50 años en el fútbol y actualmente está a cargo de la Liga Metropolitana de River. Ese puesto forma parte de la estructura formativa del club, cuyo coordinador general del área infanto-juvenil es Gabriel Rodríguez. La función de Spataro lo mantiene ligado a las categorías de base, mientras Silva ya dio el paso al plantel profesional después de formarse en esas divisiones.
Los epígrafes de las imágenes identificaron a Tobías Ramírez junto a Spataro, mientras que el relato del episodio atribuyó a Silva el saludo y el regalo de la camiseta. La diferencia deja dos nombres asociados a la escena: Ramírez en las leyendas de las fotos y Silva en la descripción del gesto.
“Venía a River a jugar dos partidos por mes porque no podíamos irnos a Buenos Aires y todavía no tenía edad para estar en la pensión”, recordó Lucas Silva. Nació el 26 de febrero de 2007 y tiene su casa en La Dulce, también llamada Nicanor Olivera, un pueblo ubicado a 56 kilómetros de Necochea. Antes de llegar al club empezó como delantero en Deportivo La Dulce. Quedó tras una prueba en la costa atlántica en la que jugó como número cinco y se incorporó en 2016, con edad de Infantiles.
“Me gusta mucho que la pelota pase por mí para poder manejar los tiempos y distribuir el juego. Soy muy simple para jugar”, se describió Silva. Se mudó a Buenos Aires con su madre, Noelia, mientras su padre, Ignacio, y su hermano, Fabián, lo apoyaban desde la distancia. En esa etapa estudió en el Instituto River y disputó un torneo internacional en Dallas. También creció observando a Enzo Pérez e intentando imitar sus movimientos, sus pases y su forma de jugar.
Silva debutó en Primera en abril de 2026, durante el ciclo de Eduardo Coudet, quien había dado lugar a los juveniles de la casa desde su llegada a Núñez. Después fue incluido en la lista de buena fe de la Copa Sudamericana y anotó un gol ante Blooming.
