(ARGENTINA).- “Dejalo que está colgado”, se escuchó desde afuera de la cancha durante un partido de un torneo amateur. La frase tenía como destinatario a Ian Subiabre, el delantero de 19 años apartado del plantel profesional de River Plate que jugó sin autorización un encuentro de intercountry para el club Gurei Tzión y se convirtió en el centro de un video viral que expuso su delicado momento personal y futbolístico.
Ian Subiabre había quedado al margen de la pretemporada que el plantel conducido por Eduardo Coudet realiza en Alicante. Sin un lugar en la consideración del entrenador y a la espera de resolver su futuro, el comodorense decidió por su cuenta disputar un partido correspondiente a la segunda fecha del Grupo 1 de la Copa FACCMA. Las imágenes que circularon durante el fin de semana lo mostraron en un cruce tenso con los rivales, lo que encendió todas las alarmas en Núñez.
Ni bien el video se masificó, el futbolista se comunicó con el presidente de River, Stefano Di Carlo, para pedir disculpas. Según le confió al propio dirigente, Ian Subiabre reconoció no haber dimensionado el perjuicio que su decisión podía ocasionarle al club y asumió la responsabilidad por completo. Fue una determinación puramente personal: no le avisó a su familia, no consultó a sus allegados y tampoco pidió autorización a la institución, con la que mantiene contrato hasta diciembre de 2028 y una cláusula de rescisión de 100 millones de euros.
En River aceptaron las disculpas del juvenil, pero no dejarán pasar el episodio sin ninguna consecuencia. La evaluación interna apunta a una sanción disciplinaria, aunque el verdadero dilema es la realidad misma: el club necesita venderlo en este mercado de pases y la dirigencia considera que su salida es la mejor alternativa para todas las partes. Durante el partido frente a El Sosiego, Ian Subiabre incluso marcó el gol del triunfo por 1 a 0 para Gurei Tzión, un equipo recientemente fundado que compite en la Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos.
El declive de una promesa
Hace menos de dos años, el presente de Ian Subiabre era completamente opuesto. El diario británico The Guardian lo incluyó en octubre de 2024 entre los 60 mejores futbolistas nacidos en 2007 alrededor del mundo, y las comparaciones con Ángel Di María y Phil Foden empezaban a tomar forma. Sus actuaciones en el Mundial Sub-17 de Indonesia y el Sudamericano Sub-20 de 2025 con la Selección Argentina Sub-20, donde anotó tres goles, lo proyectaban como uno de los grandes valores de la cantera riverplatense. En octubre de 2025 fue parte del equipo que obtuvo el subcampeonato mundial juvenil en Chile.
Sin embargo, ese potencial nunca terminó de traducirse en la Primera de River. Desde su debut oficial el 31 de enero de 2024 ante Barracas Central, el delantero acumuló 44 partidos con apenas tres goles y tres asistencias. Aunque Coudet le dio oportunidades durante el primer semestre de 2026, nunca logró ganarse un puesto fijo ni demostrar el desequilibrio individual que se le presuponía.
Las imágenes que se viralizaron el domingo oficiaron de postal involuntaria de ese presente. En los videos se observa a Ian Subiabre forcejeando con defensores de un certamen recreativo. La chicana del público —“lo echaron de la pretemporada”— caló hondo porque refleja una verdad incómoda: el pibe que rechazó ofertas del Midtjylland de Dinamarca y de Liga de Quito ya no está en los planes del club que lo formó.
Este lunes, Ian Subiabre se presentó con normalidad en el predio de Cantilo para entrenarse junto al resto de los jugadores marginados: Germán Pezzella, Maxi Salas, Fabricio Bustos, Giuliano Galoppo, Santiago Lencina y Alex Woiski. Su rutina no sufrió modificaciones formales tras la polémica, pero el futuro inmediato del zurdo se resolverá lejos del Monumental. Tanto su entorno como el propio futbolista priorizan continuar su carrera en Europa o en un club importante del fútbol argentino.
Mientras River espera una oferta para transferirlo, el episodio del intercountry dejó al descubierto un deterioro que trasciende lo disciplinario. El juvenil que deslumbró en las inferiores y fue seguido por los principales medios del mundo enfrenta ahora la urgencia de reconstruir una carrera que pide a gritos un nuevo comienzo.


