(ARGENTINA).- “Todo lo que hicimos para la pretemporada fue lo que pidió el cuerpo tecnico”. Con esa frase, Stéfano Di Carlo, presidente de River, le cargó toda la responsabilidad a Eduardo Coudet por la escandalosa escasez de jugadores en la gira por España. Lejos de esquivar la polémica, el mandatario aseguró que la reducida nómina respondió exclusivamente a un pedido del entrenador: “El cuerpo tecnico tuvo la potestad de pedirnos llevar más profesionales y no lo hizo, no hubo ese requerimiento”.
La realidad del plantel en Alicante rozó lo insólito. River viajó con apenas 19 futbolistas, de los cuales cuatro eran arqueros, lo que dejó solo 15 jugadores de campo para las prácticas, una cifra insuficiente incluso para un once contra once. Para el amistoso de este viernes ante Flamengo en Portugal, el club tuvo que convocar de urgencia a cuatro juveniles de la Reserva —Jonathan Spiff, Valentín Lucero, Yutiel Susano y Tobias Goytia— para completar el banco de suplentes.
Stéfano Di Carlo despegó esta decisión deportiva de la purga masiva que había ordenado semanas atrás, cuando instruyó a Enzo Francescoli para que 14 o 15 jugadores dejaran el club. “En la cantidad de jugadores en la pretemporada, el apartamiento de los jugadores no tuvo incidencia”, argumentó. La lista de excluidos incluye a varios mundialistas como Kevin Castaño, Kendry Paéz o Matías Viña, mientras que a Gonzalo Montiel y Nicolás Otamendi los aguardan con los brazos abiertos tras su paso por el Mundial.
El caso más representativo de la fractura entre la dirigencia y el plantel es el de Matías Galarza Fonda. El paraguayo, titular y figura del seleccionado que eliminó a Alemania de la Copa del Mundo, sigue en la lista de transferibles. En las últimas horas se conoció que Gustavo Alfaro evitó que el volante se entrenara en las precarias condiciones que sufren los apartados en el predio de Cantilo, donde deben vestirse en un contenedor y pedir permiso para bañarse en el Monumental.
Stéfano Di Carlo asumió el desgaste que genera la crisis de resultados y puso la lupa sobre el rendimiento inmediato: “Ahora está todo en observación porque estamos perdiendo. Si hubiesemos cometido un error lo asumiríamos, como asumimos lo del tema de los jugadores borrados y de Cantilo”. El descargo no terminó ahí y el presidente apeló a la lógica del fútbol para explicar la tensión actual.
“Todos sabemos como es esto, ganas 5 partidos y los problemas no existen, aunque los hayan, y perdes 5 partidos y es todo un caos. La dinamica negativa en la que estamos hoy viene de antes de separar jugadores”, sentenció.
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