(ARGENTINA).- “Sobre la afectación patrimonial que se habla mucho, hay que entender que no hemos generado ningún perjuicio al club”, afirmó Stefano Di Carlo, vicepresidente de River, en declaraciones en conferencia de prensa. El dirigente salió al cruce de las versiones que indicaban que la decisión de apartar a catorce jugadores del plantel profesional les había hecho perder valor de mercado.
La nómina de futbolistas que no viajaron a la pretemporada de Alicante incluyó a Paulo Díaz, Maximiliano Meza, Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Alex Woiski, Maximiliano Salas, Kevin Castaño, Giuliano Galoppo, Matías Viña y Kendry Páez, además de los juveniles Ian Subiabre y Santiago Lencina y de los jugadores que permanecían a préstamo o en el exterior: Matías Galarza Fonda y Andrés Herrera, . La masiva depuración había generado un fuerte debate sobre si la medida depreciaba a esos activos.
Stefano Di Carlo explicó que el valor de cada jugador “no cambia separando o no separando” y remarcó que “todos los que operan en el mercado son profesionales y saben bien lo que cuesta cada jugador”. Según el vicepresidente del club de Núñez, la decisión fue consensuada para reestructurar el plantel y reducir la masa salarial, con el objetivo de reinvertir en refuerzos que compitan en el plano internacional.
“Aceptamos una pérdida y establecimos un valor de equilibrio. Si no podemos vender a los jugadores en el valor que consideramos correcto, cedemos a los jugadores y siguen siendo nuestros, para que una vez que recuperen valor los podamos vender”, detalló Di Carlo. La estrategia de cesiones temporales, según el dirigente, evita malvender los activos y permite que el club mantenga el control sobre los pases hasta que aparezca una oferta satisfactoria.
“Todo lo que se dijo sobre este tema no es real”, sentenció Stefano Di Carlo. La postura del vicepresidente apunta a desactivar los cuestionamientos que surgieron tras conocerse la lista de “borrados” que no viajaron a España. Ya en mayo, el propio Di Carlo había anticipado que “se van a ir alrededor de 15 jugadores”. El plan es armar un plantel de aproximadamente veinte futbolistas “de élite”, con capacidad para “competir con Brasil y el primer mundo”, según definió la dirigencia.
