(ARGENTINA).- “En todo momento hablamos con los jugadores que forman parte del plantel profesional y el clima siempre fue bueno”. Con esa frase, Stefano Di Carlo salió a bajarle la tensión a la interna que había quedado expuesta tras el pedido del vestuario para reincorporar a Germán Pezzella y Fabricio Bustos, negado por la dirigencia. Stefano Di Carlo reconoció que de los 11 futbolistas apartados en la pretemporada ya quedan 4 y están trabajando en sus salidas.
“Ellos saben que había un acuerdo general en toda la comunidad riverplatense sobre los jugadores que tenían que salir. Tienen que saber que estos errores de formas que cometimos llegan en uno de los peores momentos deportivos de River en esta era”, continuó Stefano Di Carlo, admitiendo que la purga del plantel tuvo costos internos. Y completó: “La decisión de fondo, independientemente de las maneras, era necesaria y lo debíamos hacer. De los 11 apartados quedan 4 y estamos trabajando en sus salidas”.
El conflicto explotó tras las dos derrotas con las que el equipo de Eduardo Coudet arrancó el segundo semestre. En ese contexto, el plantel principal pidió por la vuelta de Pezzella y Bustos, dos referentes que llevan semanas entrenándose apartados en el predio de Cantilo con el cartel de venta puesto. Aunque no trascendieron los nombres de quienes motorizaron el pedido, en el entorno se menciona la posible influencia de pesos pesados como Marcos Acuña o Nicolás Otamendi.
La respuesta de Stefano Di Carlo al frente de la gestión fue negativa. Coudet seguirá sin contar con el zaguero campeón del mundo en Qatar ni con el lateral derecho, una decisión que siembra incógnitas sobre el ambiente del grupo en un momento delicado de la temporada.
Más allá de Pezzella y Bustos, la lista de jugadores que se entrenan separados del plantel en el predio de Cantilo sigue siendo extensa. Permanecen allí Matías Galarza Fonda, Kevin Castaño, Kendry Páez, Matías Viña, Giuliano Galoppo. En contraste, Paulo Díaz, Maximiliano Meza, Ian Subiabre, Maximiliano Salas y Santiago Lencina ya encontraron nuevos destinos
La decisión de marginar a más de diez jugadores fue tomada en el arranque de la pretemporada invernal y, según Stefano Di Carlo, el mensaje fue entendido a pesar de los chispazos internos. “En todo momento hablamos con los jugadores que forman parte del plantel profesional y el clima siempre fue bueno”, reiteró.
Con el libro de pases aún abierto, la prioridad de la gestión de Stefano Di Carlo es resolver el futuro de los últimos cuatro futbolistas que no serán tenidos en cuenta por Coudet para lo que resta de la temporada. El objetivo es cerrar las salidas pendientes, depurar definitivamente el plantel y dar vuelta la página de un mercado de pases que calentó el vestuario.
