Franco Mastantuono fue protagonista de uno de los momentos más insólitos de la derrota de Fiorentina por 3-1 frente a Como. El ex River ejecutó un tiro libre de manera exquisita y participó de una acción que terminó en gol, pero la alegría duró muy poco. Lo que parecía ser una reacción importante del conjunto local acabó con una decisión del VAR que cambió por completo el desenlace de la jugada.
El episodio ocurrió en el tiempo de descuento del primer tiempo, cuando Fiorentina perdía 2-1 y necesitaba encontrar una respuesta antes de marcharse al vestuario. En ese contexto, Mastantuono se hizo cargo de la pelota parada y puso en práctica toda su calidad para generar una oportunidad que parecía destinada a quedar entre las mejores acciones del encuentro.
Un festejo descontrolado que sorprendió a todos
La ejecución del argentino fue magnífica y la jugada terminó en la red, provocando una explosión de alegría en los protagonistas de Fiorentina. Mastantuono no pudo contener la emoción y salió disparado para celebrar lo que creía que era un gol fundamental para su equipo, en un momento decisivo del partido.
En medio de esa euforia, el ex River se dirigió hacia su entrenador, Paolo Vanoli, para compartir la alegría. Sin embargo, la intensidad del festejo fue tal que terminó derribándolo durante la celebración. La escena reflejó la adrenalina que había generado la conquista y rápidamente se convirtió en uno de los momentos más llamativos del encuentro.
El VAR cambió todo y dejó a Franco Mastantuono sin premio
Pero la celebración no iba a durar demasiado. Después de la revisión correspondiente, el VAR determinó que el tanto debía ser anulado y la alegría de Fiorentina se transformó en frustración. El equipo perdió la posibilidad de igualar el marcador antes del descanso y el espectacular aporte de Mastantuono quedó sin la recompensa que parecía merecer.
Finalmente, Como se llevó la victoria por 3-1 en condición de visitante y Fiorentina no logró revertir la historia. Para Mastantuono, la noche dejó una imagen difícil de olvidar: una asistencia de gran calidad, un festejo desbordado que terminó con su técnico en el suelo y un gol que nunca subió al marcador. Todo en cuestión de segundos, con el VAR como protagonista de un desenlace impensado.
