(ARGENTINA).- Julián Álvarez puso fin a su relación profesional con su representante y se inclinó por Pablo Barquero, el candidato más avanzado para sucederlo, aunque el acuerdo todavía debe formalizarse. La decisión llega tras el intento frustrado de salida del Atlético de Madrid rumbo al club catalán, una operación que convirtió su futuro en uno de los temas del último mercado.
El vínculo que terminó era con Fernando Hidalgo, su representante histórico. Mundo Deportivo informó que Barquero era el nombre que más convencía al delantero y a su familia, y que se esperaba formalizar el acuerdo próximamente. Por ahora, se trata de la opción más avanzada, no de un nombramiento confirmado.
“Julián Álvarez y Pablo Barquero han alcanzado un principio de acuerdo. Se definen cuestiones burocráticas, y si habrá anuncio oficial o no. El delantero tendrá nuevo agente tras su ruptura con Fernando Hidalgo”, aportó al respecto el periodista argentino Germán García Grova.
Julián Álvarez recibió otras propuestas para reemplazar a Hidalgo. Entre los nombres que aparecieron estuvieron Javier Pastore, representante de Enzo Fernández, amigo del delantero, y Jorge Mendes, que había explorado la posibilidad de sumarlo a su cartera. El argentino se inclinó por un perfil más reservado y con atención personalizada; la buena sintonía previa con Barquero también pesó en la elección.
Álvarez conoció a Barquero durante su etapa en Manchester, donde coincidió con Rodri y compartió un par de temporadas. El representante también trabaja con Pablo Sarabia, y su cartera se limita a esos dos futbolistas. Además, gestionó el pase de Rodri al club catalán durante el verano, un antecedente que lo acercó a ese entorno. Ese vínculo, sin embargo, no confirma que haya una negociación abierta para que el delantero deje el Atlético.
El intento fallido que marcó el último mercado
Durante el Mundial, después del triunfo ante Austria por la segunda fecha, en Dallas, Álvarez expresó su deseo de jugar en Barcelona. La declaración llegó mientras avanzaban las gestiones para su salida del Atlético y mantuvo su futuro en el centro de la agenda durante varias semanas. El intento de fichaje se extendió a lo largo del último mercado y terminó sin una transferencia.
“La cláusula o nada”, respondieron los dirigentes del Atlético de Madrid cuando Barcelona negoció por el pase del delantero. El club exigió el pago de la cláusula de rescisión, fijada en 500 millones de euros. Barcelona desistió de las tratativas y Álvarez permaneció en Madrid, donde tiene contrato hasta el 30 de junio de 2030. El episodio también le generó desgaste en el plano profesional y personal.
Álvarez había sido titular en uno de los primeros cuatro partidos del Atlético en la temporada europea, y la seguidilla posterior al receso le ofrecía una oportunidad para recuperar su lugar. El 13 de octubre arrancó desde el inicio en la victoria ante Manchester United, pero los hinchas lo silbaron cuando anunciaron su nombre en el Metropolitano y cuando fue reemplazado.
