(ARGENTINA).- “Estoy enojado con River porque se nos trató muy mal y no nos merecíamos terminar así”, descargó Maxi Salas en sus primeras horas como refuerzo de Independiente Rivadavia. El delantero llegó este martes a Mendoza para cerrar su incorporación a la Lepra, apenas un mes después de haber sido marginado del plantel millonario junto a una decena de compañeros.
Maxi Salas rompió el silencio en diálogo con Radio La Red y apuntó directamente contra la dirigencia y el cuerpo técnico de River. “En los últimos dos meses no me sentí jugador por las decisiones extrafutbolísticas; ya todos saben lo que pasó”, expresó. En esa línea, detalló cómo le comunicaron la determinación: “Pablo Longoria nos llamó un día antes de la pretemporada para decirnos por teléfono que no nos presentáramos y que volviéramos la semana siguiente”.
El atacante no ocultó su malestar por las formas en que se ejecutó la decisión, y en especial por el rol de Eduardo Coudet. “Me hubiera encantado que Coudet me lo dijera, pero tenemos que acatar órdenes de los de arriba”, remarcó. Y añadió: “Son decisiones ajenas que uno tiene que acatar, lo que digan los de arriba. A uno le puede gustar o no que no lo tengan más en cuenta, pero hay formas”.
El trato y las formas
Maxi Salas describió el día a día del grupo apartado en el predio de Cantilo y lamentó la ausencia de la dirigencia. “No está bueno estar ahí encerrado en el contenedor, no es bueno para nadie”, graficó. También valoró la visita de un histórico del club: “El único que vino fue Leo Ponzio los primeros días; después no vino más nadie de la dirigencia. Algunos exjugadores se acercaron a ver cómo estábamos, pero ningún dirigente fue a vernos”.
Consultado sobre versiones de un encontronazo entre Longoria y Matías Viña, el delantero desmintió categóricamente esos rumores y aseguró que conversaron con normalidad. “Se tomó la decisión de apartar a algunos jugadores que son del club, pero no comparto la decisión porque, más allá de que somos futbolistas, somos personas. Ante todo está el ser humano”, subrayó Maxi Salas, visiblemente dolido por el cierre de su etapa en Núñez.
Pese a la bronca, el atacante dejó en claro que no le guarda rencor a la gente de River y negó cualquier gesto hostil en un eventual cruce. “¿Si le gritaría un gol a River? No, la verdad que no. Tengo respeto hacia la gente”, aseguró. También sorprendió al afirmar que regresaría al club: “Volvería a River a jugar, no tengo problema”.
En cuanto a su nuevo ciclo en la Lepra, Maxi Salas dijo que nunca dudó en aceptar la propuesta y se mostró a disposición del cuerpo técnico de Alfredo Berti. “Si el técnico dice que estoy para jugar, juego. Cuando él diga”, sentenció.
