(ARGENTINA).- “Para mí lo que debió haber hecho el presidente de River para evitar este quilombo, un quilombo que se magnificó por los resultados negativos de River —si no, nadie iba a hablar de Cantilo, estoy completamente seguro—, era entrenar a contraturno en el River Camp y a otra cosa, mariposa”. La frase es de Renzo Pantich, que volvió a cuestionar el manejo del conflicto de los futbolistas apartados en el predio de Cantilo y sostuvo que el club pudo haber desactivado el problema con una decisión simple. Su análisis llegó después de que el propio presidente, Stefano Di Carlo, reconociera públicamente un error en la forma en que se marginó a los jugadores.
Pantich remarcó que planteó esa salida antes de que hablaran Di Carlo y Rodolfo D’Onofrio, y recordó que el mandatario terminó recogiendo la idea. “Me equivoqué”, había admitido Di Carlo, según relató Pantich, quien señaló que luego se les ofreció a los apartados entrenar a contraturno en el River Camp. Para el periodista, esa era la solución desde el primer día y el conflicto sólo se magnificó por la racha negativa del equipo.
Sobre las instalaciones, Pantich separó lo que considera exagerado de lo que sí reclama: “Muchachos, las canchas son de primer nivel. De hecho, sus compañeros, sus excompañeros, los que están en el primer equipo de River, en dos meses van a tener el predio Cantilo”. En su visión, las canchas nunca fueron el problema real de la medida.
El punto que sí le discute al club es el vestuario. “Acá lo grave era que se cambiaban, en vez de un vestuario de Primera División, en un container. Un container bien equipado, bien preparado”, describió Pantich, que aclaró que no le parece indicado que jugadores de River se cambien ahí, “porque siguen perteneciendo a River”, aunque tampoco lo considera un escándalo.
El conductor fue más lejos y desarmó el relato de sufrimiento que, a su criterio, montaron los protagonistas: “cobraban a principio de mes, todos los mismos días, un sueldo importantísimo, 20 palos cobraban y entrenaban dos veces por día, dos horas por día”, enumeró. Y remató: “Muchachos, dos horas por día entrenaban. Déjense de jorobar. Te quieren pintar como que Cantilo era la Franja de Gaza”.
El silencio roto de Matías Viña
Uno de los jugadores apartados, Matías Viña, rompió el silencio y habló largo sobre su situación. “Yo siempre fui un profesional por ahí también. Siempre que me precisó, a disposición”, sostuvo el lateral izquierdo, quien contó que estuvo a disposición de rescindir contrato para volver a Brasil, que no se puso de acuerdo con Flamengo y que su salida se terminó de resolver el último día del mercado de pases.
Viña también apuntó contra la dirigencia: “Para mí es un gran club, más que trabaja dentro del club. Dirigentes que no están a la altura del nivel de la institución que están manejando. Tanto así que contrato por fin de año y que está pagando un salario, no se puede entender”. Y amplió el reclamo más allá de su caso: “No solo por mí, 14 caras que estaban también entrenando conmigo. Una situación difícil”.
Pantich le reconoció al defensor un grado de razón, en línea con lo que admitió Di Carlo, aunque le reprochó el rendimiento deportivo: para Renzo Pantich, Viña jugó bien un único partido, contra Central, y después alternó entre la relegación y las lesiones. El propio periodista avisó, además, que el plantel profesional tendrá a pleno el predio Cantilo en dos meses.
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