(ARGENTINA).- “Convivimos en los segundos tiempos con una sensación de inseguridad permanente. Nos llegan mucho y no estamos firmes atrás”, escribió Nicolás Distasio al advertir que River todavía expone una fragilidad defensiva pese a la recuperación de resultados. El periodista puso el foco en un equipo que marcó ocho goles en sus últimos tres encuentros y sumó 10 de 12 puntos en juego, pero que todavía no ofrece garantías para sostener los triunfos.
“En los últimos partidos River mostró falencias defensivas que para un equipo de mandíbula fragil como este puede ser un verdadero dolor de cabeza”, sostuvo Distasio. Su diagnóstico contrasta la mejora ofensiva con el retroceso del bloque cuando el rival ataca. La mirada se concentra en la última línea y el mediocampo, sin presentar el repunte goleador como una solución completa.
“Convivimos en los segundos tiempos con una sensación de inseguridad permanente. Nos llegan mucho y no estamos firmes atrás”, explicó Nicolás Distasio. La frase marca el momento en que River queda expuesto y recibe situaciones cerca de su arco. El equipo puede producir en ataque, pero el cierre de los partidos sigue acompañado por llegadas rivales y una sensación de riesgo que la victoria no elimina.
El antecedente de los últimos partidos
“Vélez nos empató y tanto Banfield como Independiente Rivadavia nos dieron varios sustos”, recordó Distasio al enumerar los antecedentes recientes. La secuencia resume la contradicción que atraviesa su lectura: River convirtió dos goles ante Vélez, tres frente a Banfield y tres contra Independiente Rivadavia, pero no terminó de cerrar los partidos sin sufrir. El dato ofensivo convive con la concesión de situaciones.
“Nos mostramos vulnerables y necesitados de convertir 3 o 4 goles para poder ganar los partidos sin correr riesgos”, señaló Nicolás Distasio. La advertencia define el costo de la fragilidad: el poder de fuego pasa a ser una condición para ganar, en lugar de un recurso para ampliar una ventaja. Para el periodista, esa dependencia deja poco margen cuando el rival encuentra espacios.
“Santiago Beltran puede salvarte alguna vez, pero nunca la dependencia de un arquero es un buen síntoma para un equipo con aspiraciones”, escribió Distasio. El nombre aparece como parte del diagnóstico sobre la última línea: una atajada puede resolver una jugada, pero no reemplaza el funcionamiento defensivo que el bloque todavía no consigue sostener. La observación también alcanza al mediocampo.
“Ponzio trajo paz”, escribió Nicolás Distasio al referirse al efecto de Leonardo Ponzio en la recuperación del equipo. Esa mejora anímica acompañó los dos triunfos vitales y el regreso de la confianza, pero no resolvió el problema defensivo que el periodista marcó. River necesita sostener la producción ofensiva y corregir atrás para no depender de convertir tres o cuatro goles en cada partido.
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