(ARGENTINA).- “Cuando uno dice que se va, es que ya se ha ido”, sostuvo Jorge Valdano al describir el quiebre entre una figura del Atlético de Madrid y sus hinchas. La frase apareció después del rechazo que recibió el delantero en el partido ante Villarreal y de la negativa del club a permitir su salida en este mercado. La escena dejó en el centro de la discusión a Julián Álvarez, cuya relación con la tribuna quedó bajo una tensión que el ex futbolista consideró difícil de revertir.
“Y si mirábamos hacia la gente, también ya se había ido. O sea, no sé cómo se reconstruye esta relación entre la máxima figura del Atlético y su hinchada. No sé si será posible y no sé si anímicamente Julián será capaz de dar vuelta a una situación de estas características, porque está claro que su ilusión está en otra parte”, explicó Valdano. El campeón del mundo con la Selección Argentina en México 1986 vinculó la reacción de los hinchas con el deseo que el delantero había expresado de cambiar de club. La reflexión apuntó tanto al vínculo deportivo como al estado anímico del argentino.
Julián Álvarez había expresado durante el Mundial 2026 que quería irse del Atlético de Madrid en el mercado de pases. “Creo que lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño”, dijo el delantero en ese momento. Julián Álvarez planteó así públicamente una salida que finalmente no se concretó porque el club le cerró las puertas a una posible transferencia.
El Atlético de Madrid mantuvo al delantero pese a ese pedido y el conflicto con sus dirigentes comenzó después de su regreso de la Copa del Mundo con la Selección Argentina. La tensión se trasladó al campo de juego y a las tribunas, donde la respuesta de los hinchas pasó a ser el dato más visible del vínculo quebrado. Valdano puso el foco en esa distancia al hablar de una relación entre la máxima figura del equipo y su hinchada.
El partido contra Villarreal, disputado el domingo 23 de agosto de 2026 en el Estadio Metropolitano, mostró ese clima desde el comienzo. Los hinchas del Atlético silbaron a Julián Álvarez cuando apareció en la pantalla y cuando fue anunciado por los altoparlantes; los reproches volvieron en el segundo tiempo, cuando ingresó. Con el delantero en cancha, Giuliano Simeone marcó el gol del definitivo 2-2.
La conducta de Julián Álvarez durante esa jornada también reflejó el momento que atraviesa. El delantero se mostró cabizbajo y con una seriedad inamovible, sin hacer gestos frente a la silbatina. Después del empate, mientras el plantel saludaba a los hinchas, le recomendaron retirarse solo de la cancha y sin saludar.
Jorge Valdano dejó planteada una duda sobre la continuidad emocional de la relación, no una solución inmediata. Su análisis sostuvo que la ilusión del delantero está en otro lugar y que no está claro si podrá revertir la situación. El último episodio concreto del conflicto quedó fechado el domingo 23 de agosto: silbidos, ingreso en el segundo tiempo y una salida sin saludo.
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