(ARGENTINA).- “Muchos no saben, pero es mi padrino. Si buscás alguna imagen, él y mi viejo se chicaneaban cuando jugaban en contra”. La revelación de Ignacio Russo, delantero de Tigre, llegó apenas consumada la derrota de Chacho Coudet y su River por 1-0 en el estadio José Dellagiovanna, por la cuarta fecha del Torneo Clausura.
El atacante de 25 años, que ya había sido el verdugo del Millonario en el Torneo Apertura con un doblete en la goleada 4-1 en el Más Monumental, sumó un nuevo tanto ante el equipo de Núñez y luego confesó la íntima relación que lo une al DT. “Compartimos cenas familiares todo, aunque este último tiempo por la vida de él y la nuestra mucho no nos vimos, pero en algún momento iremos a comer y algo me dirá”, agregó Russo sobre su vínculo con Chacho Coudet.
La historia familiar se remonta al final de la carrera de Coudet como jugador. El actual técnico de River fue dirigido por Miguel Ángel Russo, padre de Nacho, entre 1997 y 1998. Esa etapa forjó una amistad que llevó a Chacho Coudet a convertirse en el padrino de Ignacio y a sostenerlo en brazos durante su bautismo.
Esa cercanía trascendió incluso en los momentos difíciles. En 2016, cuando Chacho Coudet dejó de ser el entrenador de Rosario Central tras perder la final de la Copa Argentina justamente ante River, el joven Russo le dedicó un posteo en Instagram con una foto juntos y un mensaje: “Gracias por todo padrino. Hasta pronto”.
Sobre la personalidad de su padrino, el delantero de Tigre no ahorró elogios ni bromas. “Yo soy tranquilo, como Miguel, sereno, pero adentro de la cancha cambio completamente. Como Miguel. Como hijo y padre”, describió para luego definirlo con una sonrisa: “Es un rompe huevos”.
El gol y la alegría por el triunfo
La conquista, que selló la primera victoria de Tigre como local desde febrero, tuvo un sabor especial. “Estaría muy feliz, estaría contento”, afirmó Russo al imaginar lo que su padre habría sentido por el gol. “Una noche perfecta, por ahí el plan de partido tuvimos que ceder un poco de terreno porque estábamos cansados al jugar hace menos de 72 horas. Sabíamos que el partido iba a ser pesado y la cancha iba a estar dura pero pudimos aprovechar un contragolpe, un robo del Colo que me quedó y definir”, analizó.
Russo ya suma tres goles oficiales frente al equipo que dirige Chacho Coudet, y su confesión dejó la puerta abierta a un nuevo cruce familiar fuera de las canchas: ese “algo me dirá” que, tarde o temprano, llegará en una mesa compartida.
