(ARGENTINA).- “Decile que vuelva, que lo necesitamos y que queremos verlo jugar en River”, le pidió Ariel Ortega a Juan Fernando Quintero en plena entrevista con ESPN. El Burrito seguía la nota desde su casa y le escribió al periodista Nicolás Distasio para que transmitiera el mensaje en vivo, justo cuando el colombiano exponía sus diferencias con el entrenador de River, Eduardo Coudet.
Quintero agradeció el gesto y devolvió el cariño de inmediato. “Es un fenómeno, siempre hablo con él. Sabe que lo admiro y le agradezco siempre ese cariño. Me escribe siempre y me dice que me quede en 3/4 de cancha porque ahí me llega la pelota, entonces yo no sé cómo explicarle que a veces quiero tocar la pelota atrás y volver, ja. Es alguien a quien quiero mucho, que admiro, que siempre me mostró mucho respeto. Le mando un abrazo, le voy a estar agradecido por ese cariño que me da. Que un ídolo y un referente de nuestro club te diga eso te llena y te motiva”, dijo el enganche.
El pedido de Ortega, sin embargo, choca con una realidad tensa. River había hecho trascender que le aceptó a Quintero una licencia extra hasta el 30 de julio por un motivo personal —ahora está en Miami y en los próximos días viajaría a Medellín—, pero el propio jugador se encargó de marcar que la distancia con Coudet es futbolística y profunda. “Con el Chacho no tuve la mejor continuidad y en la final jugué cinco minutos. Tenemos gustos futbolísticos diferentes, pero es normal. No tengo nada en contra del Chacho, pero después de lo que viví en el semestre, estoy viendo cuál es la mejor situación para mí y para el club”, explicó.
El cortocircuito quedó al rojo vivo cuando el diez reveló el trasfondo de su salida post Mundial. “El entrenador dijo una cosa, pero con el presidente ya se había hablado antes del Mundial. Con el entrenador no hablo desde que me fui; si lo dijo es porque no tenía conocimiento de la situación. Si yo fuera prioridad, a las 24 horas estaba acá. Si me necesitan voy a estar siempre”, afirmó Juan Fernando Quintero, que pasó de ser titular y capitán con Gallardo a sumar minutos con cuentagotas en el nuevo ciclo.
El presente del volante contrasta con la urgencia del plantel que conduce Coudet. El equipo ya se prepara para los octavos de final de la Copa Sudamericana y para la pretemporada que arranca el 21 de junio en Alicante, mientras el técnico espera definiciones de un futbolista que no se siente “prioridad” y que a esta altura se mueve entre el clamor de los ídolos y una relación rota con el banco de suplentes.
La licencia especial vence el último día de julio. Hasta entonces, Juan Fernando Quintero deberá resolver si vuelve a ponerse a las órdenes de un entrenador con el que no habla desde que se fue y si acepta el desafío que el propio Ortega le puso por delante en plena disputa pública.
