(ARGENTINA).- "No era el final que soñábamos. Y la verdad es que duele mucho", escribió Nicolás Otamendi en su cuenta de Instagram, horas después de la derrota ante España en la final del Mundial 2026. El defensor, que se alista para sumarse en las próximas horas a River, dejó un mensaje íntimo donde el orgullo por el grupo y el sacrificio conviven con la tristeza de la caída.
"Porque detrás de estos 50 días hubo sacrificios, abrazos, lágrimas, ilusión y un grupo que dejó absolutamente todo por esta camiseta", continuó Otamendi, que disputó siete de los ocho partidos de la Copa y acumuló 243 minutos en el certamen. La publicación, cargada de emojis celestes y blancos, resume el sentir de un plantel que peleó hasta el final pero se quedó con las manos vacías.
El mensaje también tuvo espacio para el agradecimiento profundo. "Gracias a mis compañeros por cada batalla. Y por nunca bajar los brazos. A mi familia… gracias por sostenerme siempre. En cada alegría y en cada golpe. Ustedes son mi lugar seguro cuando el fútbol me da las mayores emociones y también las mayores tristezas", expresó Otamendi, que también le dedicó unas líneas al pueblo argentino por el aliento recibido en cada rincón del mundo.
El cierre del posteo incluyó una definición que ya retumba entre los hinchas de River: "Porque las finales se ganan o se pierden, pero hay camisetas que se defienden para toda la vida. Y esta, la defendimos hasta el último aliento". Una frase que enlaza de manera directa con su inminente llegada al club de Núñez.
La vuelta de Nicolás Otamendi a River es cuestión de días. El defensor se sumará a los entrenamientos y podría debutar el sábado 25 de julio a las 19:15 frente a Barracas Central, en la primera fecha del Clausura. Aterrizó en el país sin vacaciones, con la final perdida en el cuerpo y el aval de los 4.314 minutos y 49 partidos que acumuló con Benfica en la temporada, una cifra que despeja cualquier duda sobre su estado.
El propio jugador había dejado en claro su fanatismo tiempo atrás: "Como todos saben, soy hincha. La decisión fue fácil, obviamente", dijo después de un amistoso previo a la Copa del Mundo. Esa identificación con la banda roja es el motor que empuja a Otamendi a ponerse a disposición de inmediato, aun sin haber descansado.
La urgencia defensiva de River aceleró los plazos. La eliminación en Copa Argentina ante Aldosivi dejó expuesta una fragilidad que la presencia del zaguero puede disimular rápido. Además, con la salida de Franco Armani, el vestuario necesita un líder que ordene desde el fondo y Otamendi asume ese rol con naturalidad.
Fue Eduardo Coudet quien apuró la negociación y le bajó línea directa. "Tuvo la disponibilidad para llamarme ni bien asumió, o sea a las dos semanas, y me convenció. Me dio su apoyo y siempre es lindo cuando el entrenador te llama y te quiere. No tuve dudas de volver a la Argentina", relató Otamendi en esa misma entrevista previa al Mundial.
Ahora, con el corazón roto por la final perdida pero con la tranquilidad de haberlo dado todo, el defensor se pone a disposición del Chacho para el arranque del torneo. Si el cuerpo responde, el hincha cumplirá el sueño de pisar el Monumental apenas cinco días después de haber tocado el cielo con las manos en una Copa del Mundo.
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