(ARGENTINA).- “No veo clara la continuidad de Pablo Longoria después de diciembre”, dijo Sebastián Srur sobre el futuro del director deportivo en River. La permanencia del español para el cierre de 2026 no está resuelta: la dirigencia puso su desempeño bajo evaluación y consideraba la posibilidad de prescindir de sus servicios. Su salida al final de la temporada aparece como una opción, no como una decisión confirmada, y su continuidad está en discusión de cara a 2027.
“Vino a darnos apoyatura en el diseño y el armado de una estructura con roles y funciones que tienen que ver con la operación del fútbol”, había explicado Stefano Di Carlo al describir el aporte previsto para Pablo Longoria. El presidente resolvió su contratación como director deportivo, con el objetivo de que se pusiera al frente del proyecto futbolístico. La explicación vinculó el puesto con la organización de las tareas del área, aunque no detalló públicamente cada responsabilidad.
La trayectoria de Longoria antes de River incluye trabajos como ojeador en Newcastle y jefe de captación en Atalanta, Sassuolo, Juventus y Valencia, además de su paso como presidente del Olympique de Marsella. El seguimiento y análisis de futbolistas, junto con su incorporación, formaban parte de sus especialidades. En los seis meses que llevaba en el cargo, mantuvo un perfil bajo y tuvo pocas apariciones públicas, aunque concurría habitualmente a River Camp para conversar con entrenadores de las inferiores.
“El scouting es un ejemplo: la oportunidad de Tobías Andrada se dio con informes de una magnitud y contundencia que jamás habíamos contado“, sostuvo Di Carlo durante una reunión de la Comisión Directiva el 18 de septiembre. En ese encuentro también señaló: “Se creó el Departamento de Performance, que nunca existió, que tiene que ver con análisis de video, nutrición, en otras áreas de fútbol”. Longoria tuvo injerencia en un solo mercado de pases durante su paso por el club.
Los desacuerdos entre Longoria y la dirigencia incluyeron las posibles transferencias de Lautaro Rivero y Lucas Martínez Quarta ante ofertas de Medio Oriente. Las diferencias giraron en torno al modo de proceder frente a esas propuestas. A mediados de 2026, Longoria tenía a su cargo la gestión de las salidas de 14 futbolistas apartados del plantel; puertas adentro reconocían que la ejecución no fue óptima en las formas y los plazos. Varios se fueron mediante rescisiones o préstamos, mientras que Andrés Herrera, tras dos cesiones a Columbus Crew, fue vendido de manera definitiva.
El alcance de una salida
La salida de Longoria dejaría vacante la dirección deportiva que River le confió para liderar el proyecto futbolístico y articular el análisis y la incorporación de jugadores. Durante su gestión también se creó el Departamento de Performance, vinculado con el análisis de video, la nutrición y otras áreas del fútbol. La evaluación de la dirigencia podría alcanzar a su asistente, Domingo Catoira, contratado en junio por recomendación del español y con un cargo relacionado con la captación. Los hinchas no estaban conformes con el trabajo de Longoria durante esos ocho meses.
La definición sobre Longoria se da mientras River todavía tiene pendiente resolver quién conducirá al equipo en 2027. Leonardo Ponzio sigue como entrenador interino y su contrato hasta el 31 de agosto de ese año no confirma su continuidad para ese ciclo. La última palabra sobre el director deportivo corresponde a la dirigencia encabezada por Di Carlo, quien resolvió su contratación.
