(ARGENTINA).- La AFA decidió que la selección argentina no vuelva a jugar en el Monumental, una medida que refleja que el vínculo con River ya no tiene arreglo. La ruptura quedó expuesta durante la despedida de Lionel Messi, realizada el 6 de octubre.
El artículo firmado por Ariel Senosian en La Nacion y publicado el 9 de octubre de 2026 presenta la determinación como consecuencia de esa ruptura. La agenda de la selección no incluye partidos en la Argentina en el corto ni en el mediano plazo, por lo que no hay una fecha próxima para ver esa decisión aplicada en la cancha. El renovado estadio Ciudad de La Plata aparece como una posible alternativa al Monumental.
La distancia entre las conducciones se había profundizado antes de la despedida. Stefano Di Carlo asumió como presidente de River en noviembre pasado, con Claudio Tapia y Pablo Toviggino presentes en el acto. El último encuentro entre Di Carlo y Tapia ocurrió en mayo, en la AFA, antes del superclásico que Boca ganó en el Monumental. En agosto, en medio de una seguidilla de derrotas, Di Carlo convocó una conferencia y, consultado por el arbitraje, dijo: “Estamos esperando que encuentren un límite en la vergüenza”.
El cruce siguió en el Comité Ejecutivo. Hace dos semanas, Ignacio Villarroel, vicepresidente segundo de River y representante del club en esas reuniones, planteó cambios para el fútbol argentino, entre ellos aumentar la generación de recursos. Claudio Tapia le respondió: “No es cuestión de dinero. River gastó mucho en el último libro de pases y Barracas le ganó en el Monumental”.
Al día siguiente, dirigentes de River convocaron a representantes de otros clubes para debatir posibles mejoras en el torneo. La reunión también buscaba una foto que trascendiera, pero casi ninguno aceptó participar. En paralelo, la AFA hizo trascender que Tapia pidió a Villarroel comunicar una propuesta: “el presidente Tapia le solicitó a Villarroel que les transmita a las autoridades de su club la propuesta de la AFA de no cobrar el alquiler del Monumental a la Selección en el partido despedida de Lionel Messi del 6 de octubre (dada la repercusión y magnitud mundial de evento) y donar ese canon a una entidad de beneficencia”. No se informó qué destino tendría la recaudación del partido.
La despedida se realizó el 6 de octubre en el Monumental. Tapia no ingresó al campo de juego y Di Carlo eligió homenajear a Messi en su oficina, en vez de hacerlo en el círculo central. El acto, que debía concentrar el reconocimiento al capitán de la selección, también dejó a la vista el deterioro del vínculo entre la AFA y River.
La disputa se extendió a la organización del evento. Marketing Sports, la empresa organizadora, se defendió dos días después y atribuyó a River parte de los problemas: sostuvo que la pantalla del estadio se retiró después de confirmarse el partido y que no recibió autorización para colocar otra. River respondió que había anunciado el desmonte el 8 de julio. La empresa también dijo que no le permitieron montar un escenario para los shows y denunció “restricciones por parte del club en las actuaciones artísticas”, con el corte del suministro eléctrico como ejemplo.
La defensa de River presentó otra versión de las dificultades. El club dijo que había sugerido contratar un grupo electrógeno y sostuvo que los artistas tuvieron que usar oficinas para cambiarse porque no se habían instalado espacios exclusivos para ellos. También indicó que la reunión con fines organizativos se realizó apenas el día anterior al evento.
La puesta en escena dejó afuera momentos que el público no pudo ver en pantalla. Decenas de miles de personas pagaron entradas caras y se fueron agradecidas, aunque con la sensación de que esperaban algo mejor; no vieron las lágrimas de Enzo Fernández durante el discurso ni las de Lionel Scaloni durante el himno. Tampoco se emitió un saludo de Neymar ni uno de los goles de Messi con la selección, aunque había 125 para elegir; el espectáculo de drones, en cambio, comenzó con la mención del patrocinador y no terminó de esa manera. El análisis advierte que la disputa también puede trasladarse a la lectura del arbitraje: un error contra River podría interpretarse como deliberado y uno a favor, como señal de que el árbitro actuó condicionado.
