(ARGENTINA).- “Vos ves la imagen y todos van a decir que sí”, sostuvo Javier Pinola al explicar su postura sobre la jugada más discutida del partido. El 2 de octubre de 2018, River venció 3-1 a Independiente en el Monumental y avanzó a las semifinales de la Copa Libertadores. Ocho años después, aquella revancha de cuartos sigue asociada tanto a la clasificación como al choque entre Pinola y Martín Benítez.
La serie llegó a la revancha sin goles: el primer cruce había terminado 0-0 en Avellaneda. Un empate con tantos favorecía a Independiente por la regla del gol de visitante, una condición que se volvió decisiva cuando Silvio Romero puso el 1-1. Marcelo Gallardo dirigía a River y el brasileño Anderson Daronco fue el árbitro del encuentro.
La jugada más controvertida ocurrió a los 27 minutos del primer tiempo. Pinola rechazó una pelota dentro del área y, en la continuidad del movimiento, impactó con los tapones en la pierna de Benítez. Daronco dejó seguir y no cobró penal; la acción fue interpretada como un choque, con intervención del VAR, y el árbitro no revisó el monitor. Los futbolistas de Independiente reclamaron la infracción.
La evaluación posterior fue distinta. Especialistas arbitrales y exárbitros, entre ellos Héctor Baldassi, sostuvieron que correspondían penal para Independiente y tarjeta roja directa para Pinola. El defensor mantuvo otra explicación y resumió su postura así: “Vos ves la imagen y todos van a decir que sí. Pero vas, rechazás la pelota y… ¿cómo te frenás? Es imposible, la pelota ya no estaba ahí y el impulso te lleva”. Su argumento fue que ya había despejado y que el envión no le permitió frenar la pierna. La diferencia entre el fallo en cancha y esas evaluaciones quedó ligada al recuerdo del partido.
Ignacio Scocco abrió el marcador a los 47 minutos, al comienzo del segundo tiempo, tras un contragolpe de River. A los 55, Silvio Romero empató después de que Franco Armani diera un rebote ante un remate de Emmanuel Gigliotti. Con el 1-1, Independiente quedaba en ventaja en la serie por el gol de visitante, y River necesitaba volver a marcar para evitar la eliminación.
Juan Fernando Quintero, que había ingresado desde el banco, cambió el desarrollo a los 69 minutos: capturó un rebote y definió con un remate ajustado para el 2-1. River recuperó la ventaja y, a los 85, Rafael Santos Borré selló el 3-1 en un contragolpe, tras un pase de la Cruz. Esos dos goles completaron la remontada y aseguraron la clasificación.
El resumen estadístico consignó 54% de posesión y 17 tiros para River, frente a 46% y ocho remates de Independiente; en faltas, el registro fue de 18 a 17. Semanas después, Quintero volvió a marcar el 2-1, esta vez en la final de la Copa Libertadores ante Boca Juniors, en el Santiago Bernabéu. La revancha de Núñez quedó así conectada con el gol que el colombiano convirtió en la definición del torneo.
