(ARGENTINA).- River venció 3 a 2 a Vélez Sarsfield en un amistoso a puertas cerradas, pero volvió a recibir goles y dejó expuesta su principal dificultad. El resultado entregó sensaciones ambiguas al cuerpo técnico encabezado por Leonardo Ponzio, que consiguió una victoria para sostener el ritmo de competencia, aunque no pudo corregir los problemas en el fondo.
Los dos goles de Vélez volvieron a instalar la preocupación por lo frágil del funcionamiento defensivo de River. Las fallas aparecieron en el retroceso, en la pelota parada y en algunas desatenciones de la última línea. El déficit se repitió en un ensayo informal con la misma intensidad que en los partidos del Torneo Clausura.
La modificación del arquero tuvo un motivo puntual. Santiago Beltrán, habitual titular, fue citado a la Selección Argentina y no participó del amistoso. Por esa ausencia, Ezequiel Centurión ocupó el arco desde el arranque, en una oportunidad que no alteró el diagnóstico general del equipo.
El cambio de arquero no alcanzó
El cambio bajo los tres palos no modificó el problema estructural de River. La fragilidad colectiva expuso a Centurión de una manera similar a la que suele afectar al arquero titular, por lo que la responsabilidad no quedó concentrada en el guardameta de turno. Para Leonardo Ponzio, el 3-2 volvió a mostrar que el equipo necesita corregir su funcionamiento defensivo como conjunto.
River arrastra una falta de estabilidad que permanece con el paso de los meses y los cambios de intérpretes. El equipo puede atravesar algunos tramos de mayor orden, pero no logra sostener una sensación de seguridad durante todo el partido. Frente a Vélez reaparecieron los errores de coordinación, las marcas permisivas dentro del área y los duelos aéreos perdidos.
Las estadísticas acumuladas del año también reflejan esa irregularidad. La valla invicta dejó de ser una situación habitual para convertirse en una excepción, mientras que cada desajuste defensivo vuelve a darle al rival una posibilidad concreta de convertir. El amistoso ante Vélez reforzó esa tendencia pese a que River terminó imponiéndose por un gol.
La recuperación del Monumental y la construcción de una identidad colectiva forman parte del trabajo que lleva adelante Leonardo Ponzio. Ese proceso también incluye ordenar una estructura que no consiguió sostener el arco en cero, incluso cuando el rival no disputa un partido oficial. El cuerpo técnico deberá trabajar sobre la coordinación general y la respuesta del equipo ante los centros y las jugadas divididas.
Cerrar el arco sigue siendo la deuda pendiente de la temporada para Leonardo Ponzio y River. El próximo compromiso será ante Argentinos Juniors por la quinta fecha del Clausura, en el Mas Monumental, una nueva prueba para comprobar si el equipo puede transformar el diagnóstico en una mejora defensiva concreta.
