(ARGENTINA).- Tomás Galván disputó 37 de los 40 partidos posibles de River en 2026 y se convirtió en el futbolista de campo con más presencias del plantel. El jugador también es el que más minutos acumuló de mitad de cancha para adelante, con 2.700 en la temporada. Esa continuidad lo convirtió en una de las piezas que menos se modificaron durante un año marcado por los cambios en el banco.
Los tres entrenadores que tuvo River durante el año lo utilizaron como titular: Marcelo Gallardo, Eduardo Coudet y Leo Ponzio. Esa continuidad le permitió atravesar los cambios de conducción sin perder su lugar y sostener una presencia que lo llevó a considerar que está viviendo la mejor temporada de su carrera. Galván fue una fija más allá de las modificaciones en el equipo y de los distintos criterios de cada técnico.
Los 2.700 minutos de Galván solo son superados dentro del plantel por los 3.174 de Martínez Quarta. La diferencia está relacionada con los puestos: el defensor ocupa una posición de menor rotación, mientras que Galván se mueve en una zona del campo en la que los cambios suelen ser más frecuentes. Por eso, su registro adquiere un peso particular dentro de los futbolistas de mitad de cancha para adelante.
El recorrido antes de afirmarse
El regreso a River llegó después de un recorrido extenso fuera del club. Galván, diestro y de 26 años, es producto de las Inferiores y volvió este año tras cuatro préstamos, con la posibilidad de consolidarse en el equipo principal después de varias experiencias en Primera. Su vuelta se produjo luego de un proceso en el que debió buscar continuidad lejos de la institución.
Los cuatro préstamos fueron en Defensa y Justicia, en 2022; Colón, en 2023; Tigre, en 2024; y Vélez, el año pasado. El paso por Vélez significó su gran despegue y le permitió regresar con mayores recursos para competir por un lugar en River. En ese camino, el mediocampista sumó experiencias que le dieron herramientas para sostenerse en un plantel con alta competencia interna.
La regularidad y la polifuncionalidad en el medio le permitieron asentarse en una formación que fue cambiando constantemente. Galván mantuvo ese lugar incluso después de un mercado de pases récord, con una inversión superior a 65 millones de dólares, y pasó a relegar al banco a Mauro Arambarri, uno de los refuerzos incorporados por el club, valuado en 6 millones de euros. Su aporte no depende de una sola función: puede participar en la construcción, colaborar en la recuperación y sostener el ritmo del equipo.
Los tres goles convertidos en el semestre también lo ubican entre los máximos anotadores de River, junto con Correa. Galván marcó desde afuera del área ante Independiente Rivadavia y Huracán, pero su influencia se extiende a otras tareas: es uno de los nexos para poner en juego a Almada y Correa, y realiza el desgaste defensivo necesario para colaborar con el retroceso y evitar que Vera quede aislado. Esa combinación de presencia, adaptación y esfuerzo explica la condición de jugador irremplazable que alcanzó durante 2026.
