(ARGENTINA).- “El parate es lo que más duele, porque tenés que masticar 21 días una derrota”, dijo Leonardo Ponzio tras la caída de River ante Huracán en el Monumental. La fecha FIFA interrumpió de golpe el mejor momento del ciclo del entrenador interino, que había encadenado tres victorias, y a la vez le regaló dos semanas para corregir de cara al regreso ante Sarmiento.
La reflexión completa llegó en conferencia de prensa: “El parate es lo que más duele, porque tenés que masticar 21 días una derrota. Pero te fortalece para trabajar”, sostuvo Ponzio, visiblemente dolido por la primera derrota de su ciclo. El León también bajó la mirada hacia lo que viene: “Hay cuestiones que corregir”.
El plan de trabajo ya está en marcha. Ponzio decidió darles descanso a los jugadores hasta este miércoles a las 10, cuando el plantel vuelva a entrenarse en el Camp de Ezeiza para una puesta a punto general del equipo. A diferencia de lo que solía hacer Marcelo Gallardo en ciertas ocasiones, no habrá una mini pretemporada en otro lugar.
La apuesta del cuerpo técnico durante la fecha FIFA pasa por los amistosos informales: el objetivo es organizar la mayor cantidad posible para que los titulares no pierdan ritmo de competencia y los suplentes sumen minutos. Lo más probable es que el primero se juegue el próximo fin de semana, con la idea de sumar otro ensayo a mediados de la semana siguiente. El condicionante es claro: no exigir al máximo a los habituales titulares para no engordar la lista de lesionados en el tramo final del torneo, que definirá los ocho cupos por zona para los Playoffs.
Los antecedentes recientes invitan a repetir la fórmula. En las últimas dos semanas River ya disputó ensayos informales ante Estudiantes de Buenos Aires y contra All Boys en el Camp, con goles de Rafael Borré en ambos y de Lucas Beltrán ante el equipo de Floresta. Para el colombiano, esos goles son un respiro: mantiene su sequía por puntos desde el regreso a Núñez y no convierte de manera oficial desde el descuento ante Aldosivi, en la eliminación de la Copa Argentina.
La enfermería, prioridad del receso
Las recuperaciones de Thiago Almada y Tobías Andrada son la primera prioridad del plan de Ponzio durante el parate. El panorama del mediapunta es el más complicado: sufrió un desgarro en el cuádriceps izquierdo, quedó descartado para la convocatoria con la Selección Argentina y, por los tiempos habituales de este tipo de lesión, también llegaría justo para el regreso ante Sarmiento.
Andrada, en cambio, viene mejor. Salió con una molestia muscular ante Huracán, finalmente se descartó una lesión de gravedad y podría estar nuevamente disponible para la próxima fecha. Aníbal Moreno sigue siendo un día a día: el volante arrastra una lesión lumbar y su evolución de estos días determinará cuándo podrá volver a trabajar a la par del grupo.
River recién volverá a jugar el miércoles 7 de octubre, cuando visite a Sarmiento en Junín por la fecha 11 del Torneo Clausura, siempre y cuando no haya una nueva reprogramación. El resto de esa jornada se cerrará el lunes 5 de octubre, por lo que el Millonario será el único equipo del fútbol argentino con más tiempo para recuperar a sus convocados. Además, ya no tiene futbolistas de otras selecciones: en este mercado de pases se fueron Juan Fernando Quintero, Kendry Páez, Matías Viña, Kevin Castaño y Matías Galarza Fonda.
El cierre del parate por la fecha FIFA tiene un condimento especial. Un día antes del partido en Junín, la Selección Argentina enfrentará a Benín en el Monumental, en la despedida definitiva de Lionel Messi de la celeste y blanca. La idea es que para ese último amistoso estén presentes todos los campeones del mundo de Qatar 2022 y, como ninguno de la última lista tendrá minutos, todos —salvo Almada— estarían en condiciones de ser opción para Sarmiento. El desafío para Ponzio es enorme: River acumula 30 partidos consecutivos sin poder revertir un resultado en contra, y en ese punto deberá transformar estas semanas de trabajo en una revancha real.
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