(ARGENTINA).- Julián Álvarez evalúa seriamente romper su relación profesional con Fernando Hidalgo, el representante que lo acompañó durante toda su carrera, y ya inició charlas con The Elegant Game, la agencia de Javier Pastore. La decisión llega tras un verano convulso, con una guerra institucional entre el Atlético de Madrid y el Barcelona que dejó el pase del delantero frustrado y su imagen desgastada. El cambio de entorno aparece como el capítulo final de esa novela.
The Elegant Game maneja los intereses de Enzo Fernández, amigo íntimo de Julián y compañero en la Selección Argentina, además de los de Lautaro Rivero y Thiago Acosta. Ese vínculo personal funciona como factor determinante en el acercamiento del cordobés a la nueva agencia. Julián Álvarez ya mantuvo contactos formales con la empresa, según adelantó el medio español Onda Cero.
La guerra del verano que lo cambió todo
Tras la conclusión del Mundial 2026, Julián Álvarez manifestó de manera directa a la dirigencia del Atlético y al entrenador Diego Simeone su intención de ser transferido, asegurando que su gran sueño era jugar en el Barcelona. El cordobés argumentaba la existencia de un compromiso previo o “pacto de caballeros” para facilitar su salida si llegaba una oferta acorde a su valor de mercado, algo que consideró que el club madrileño no estaba respetando.
La respuesta de la directiva, encabezada por el CEO Miguel Ángel Gil Marín, fue de intransigencia absoluta. El club emitió un comunicado asegurando que no negociaría bajo ningún concepto con el Barcelona y lo denunció formalmente ante la RFEF y la FIFA por mantener conversaciones ilegales e irregulares con el jugador, que tiene contrato vigente hasta junio de 2030.
Llegaron ofertas formales del Barça cercanas a los 100-110 millones de euros y también hubo interés millonario del Arsenal, pero el Atlético se plantó: no reforzaría a un rival directo de LaLiga salvo que se abonara la cláusula de rescisión de 500 millones de euros. Sin poder destrabar la operación, el Barcelona que preside Joan Laporta y dirige Hansi Flick terminó fichando sobre el cierre del mercado al brasileño Gabriel Jesus. Desde el club catalán afirmaron que el Atlético “cruzó una línea roja”.
El costo para el futbolista fue alto. Julián llegó a ausentarse a cuatro entrenamientos consecutivos alegando una “indisposición” producto del estrés de las negociaciones. En su regreso al estadio Metropolitano frente al Villarreal, un sector importante de la hinchada colchonera lo recibió con silbidos, abucheos y carteles en su contra que lo tildaron de “traidor”.
El cruce entre Hidalgo y la dirigencia terminó de consumir la relación. Gil Marín atacó públicamente al agente al sostener que el jugador estaba siendo “mal aconsejado” y “engañado”. Hidalgo le respondió en redes sociales llamándolo indirectamente “mentiroso”, un intercambio que terminó desgastando la imagen del delantero.
Tanto Julián Álvarez como su círculo íntimo consideran que Hidalgo no manejó de la mejor manera las negociaciones del verano. En el entorno del jugador trascendió, además, que el propio agente habría presionado en su momento para fijar la cláusula de 500 millones, un blindaje excesivo que sepultó sus opciones de salir hacia el club catalán.
Al cerrarse el mercado, Julián se reincorporó formalmente a las órdenes de Simeone, quien declaró públicamente su intención de ayudarlo en lo humano y lo deportivo para que vuelva a enfocarse en el club. En España interpretan que romper con Hidalgo sería un gesto de buena voluntad para bajar la tensión con el Atlético, aunque otros analistas lo ven como un movimiento estratégico de cara a un nuevo intento de salida en el mercado de enero o el próximo verano.
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