(ARGENTINA).- “River es un gran club, pero hay gente allí que no está a la altura”. El descargo pertenece a Matías Viña y lo hizo en su presentación como jugador de Cruzeiro, adonde llegó cedido por Flamengo tras un paso por Núñez que terminó con el lateral marginado del plantel y sin jugar partidos oficiales durante meses. El uruguayo de 28 años había llegado a River como el tercero de los refuerzos del mercado de pases del último verano, de la mano de Marcelo Gallardo, en una operativa que incluyó también a Aníbal Moreno y a Fausto Vera.
El lateral no guardó nada en la conferencia de prensa y enumeró todo lo que vivió hasta que se cerró su salida. “Nadie me informó de la situación. Me pusieron obstáculos para impedir mi salida. Estaba dispuesto a rescindir el contrato para regresar a Brasil. También quiero agradecer a Flamengo, porque siempre estuvieron disponibles para resolver la situación que estaba viviendo allí. River Plate no aceptó muchas cosas, no estaban de acuerdo con Flamengo. Se resolvió el último día del mercado de fichajes”, contó Matías Viña.
Aclaró que su crítica no apunta a la institución sino al manejo interno de su caso. “Tenía contrato con River hasta fin de año. Podrían haberme dicho simplemente: ‘No te vamos a comprar, porque hay una obligación si alcanzás el 50% del tiempo de juego’. Lo habría entendido, habría buscado una solución para irme amistosamente y no me habría quedado dos meses como me trataron”, explicó el defensor, que en ningún momento ocultó que la opción de rescindir estuvo sobre la mesa para volver a Brasil.
La operación se cerró recién en el último día del libro de pases y se resolvió por u$s500.000, monto que Flamengo cobró por cederlo al Cruzeiro. En su nuevo club, Viña va a pelear el lateral izquierdo con Gabriel Rojas, ex Racing, en un duelo directo por la titularidad en Belo Horizonte.
Los números de su paso por River
La estadística marca el enigma de su relegamiento: Matías Viña jugó 14 partidos en el Millonario desde su llegada a préstamo a inicios de 2026, sin goles ni asistencias. Su noche más recordada fue en las semifinales del Apertura contra Rosario Central, cuando reemplazó a Marcos Acuña y anuló a Ángel Di María en el Monumental, en el partido que le dio a River el pase a la final. También hay una curiosidad: ante Carabobo en Venezuela se puso los guantes tras la expulsión de Santiago Beltrán.
Su presente deportivo quedó marcado por la inactividad: acumula 92 días sin jugar un partido oficial desde el duelo contra Arabia Saudita, cuando disputó apenas la mitad de ese encuentro con la selección uruguaya que dirigió Marcelo Bielsa en el último Mundial. Después llegó una lesión que lo dejó fuera de la final ante Belgrano y de los últimos dos partidos de la fase de grupos de la Copa Sudamericana, y de ahí en más desapareció del radar en Núñez.
Con la salida de Matías Viña, River se desprendió finalmente de los últimos futbolistas relegados del plantel, después de que también se fuera Fabricio Bustos. El lateral ya tiene nuevo presente en el Cruzeiro, donde su primer desafío será ganarse el puesto frente a Gabriel Rojas en un club que le abrió las puertas apenas horas después de su dura crítica al manejo de su salida de Núñez.
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