Ex River

Ponzio ganó dos partidos y ya muestra su mano: “distinto”

El ídolo asumió un desafío inesperado

Leonardo Ponzio
Leonardo Ponzio

(ARGENTINA).- “Yo hablo con el corazón, conozco esta casa muchísimo. Trato de ir haciéndoles notar a los jugadores que esto es día a día. Todos los días son ponerse a punto y a prueba. Aprendí de los entrenadores que tuve y les quiero inculcar que en este club siempre hay que ir para adelante y tener toda la responsabilidad. Acá hay que estar todos los días a más del 100%”, explicó Leonardo Ponzio, quien consiguió su segunda victoria consecutiva en 180 minutos al frente de River. El mensaje resume el método de un interinato que empezó a modificar el ánimo y el funcionamiento del equipo.

La experiencia de Leonardo Ponzio como entrenador era nula, pero su recorrido dentro del club le dio una autoridad inmediata frente al plantel. El exmediocampista se apoya en sus 17 títulos con River, marca que comparte con Jonatan Maidana como el jugador más ganador de la historia de la institución. Su forma de conducir también se sostiene en la presencia: habla poco, elige frases puntuales y no necesita levantar la voz para hacerse escuchar.

Tomás Galván describió el vínculo cotidiano con el entrenador: “Siempre estuvo en el día a día con nosotros. Sabemos lo que representa para el club, así que nos hace todo un poco más fácil”. El juvenil de la cantera respondió a ese respaldo con un doblete ante Independiente Rivadavia y pasó a representar una de las decisiones de Ponzio: recuperar la confianza del grupo y darle espacio a los futbolistas que podían aportar desde el juego.

Orden para defender y libertad para atacar

El plan futbolístico de Leonardo Ponzio parte del orden táctico y de un juego simple, agresivo y ofensivo. La idea incluye pases cortos, rotación de posiciones y una línea de cuatro defensores cuyos laterales puedan terminar las jugadas como punteros, aunque sin avanzar al mismo tiempo. Así busca evitar que River quede expuesto a los contraataques y darle equilibrio a cada ataque.

Fausto Vera ocupa el lugar de único volante de contención, mientras que Thiago Almada recibe libertad para moverse como enganche clásico. Esa distribución reduce sus obligaciones en el retroceso y facilita su conexión con Correa y Sebastián Driussi. Tobías Andrada y Tomás Galván completan el circuito con dinámica, visión y precisión para que la pelota le llegue a Driussi con mayor frecuencia y en mejores condiciones de definición.

La defensa concentra otra parte de los ajustes. La indicación es que Lucas Martínez Quarta y Nicolás Otamendi no salgan tan lejos a cortar, que Fausto Vera funcione como apoyo de la última línea y que los laterales no se proyecten en paralelo en cada ataque. El equipo también debe evitar los pases forzados en la salida y aceptar, cuando sea necesario, una resolución más directa para no regalar la pelota cerca del arco propio.

Las conexiones ofensivas ya empezaron a aparecer con velocidad y claridad, aunque todavía falta la contundencia que Ponzio pretende recuperar. La sociedad entre Correa y Almada, sumada al trabajo de Andrada y Galván, le dio a River una circulación más fluida ante Independiente Rivadavia. Leonardo Ponzio delega parte de las decisiones tácticas en Marcelo Escudero, pero sostiene una idea definida: que el equipo vuelva a jugar con orden, intensidad y sentido ofensivo.

La cuenta pendiente está en transformar ese funcionamiento en más eficacia frente al arco rival. Ponzio confía en que la contundencia llegará si los resultados continúan acompañando el proyecto, mientras intenta que River recupere su identidad desde la responsabilidad diaria, la solidez defensiva y el talento de sus jugadores ofensivos.

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