(ARGENTINA).- “Las claves del método Ponzio son varias, pero hay una que es excluyente e importante: la simpleza”, dijo Renzo Pantich al explicar por qué River mostró otra versión con Leonardo Ponzio en el banco. El periodista ubicó esa idea como la principal explicación del cambio: hacer lo justo, lo necesario y lo lógico, sin agregar complejidad a las decisiones. El análisis no se apoya en una fórmula táctica aislada, sino en una manera de ordenar el equipo y resolver cada situación con sentido común.
El punto de partida que recordó Pantich fue inesperado. Leonardo Ponzio asumió como técnico de River al día siguiente de la salida de Chacho Coudet, después de la eliminación de la Copa Sudamericana. El entrenador tenía un pasaje para irse de vacaciones y terminó ocupando el banco, en un proceso que el periodista describió como sus primeros pasos en el cargo, pese a sus muchos años dentro del fútbol.
De los cambios de nombres a la posición de Almada
La aplicación más visible de esa idea aparece en los reemplazos. “Está cansado Acuña, perfecto: Ortega juega en su lugar. Está cansado Driussi, perfecto: juega Beltrán en su lugar”, explicó Pantich. La misma lógica se repite cuando un futbolista responde en una posición determinada: “Andrada, de ocho rendís, de ocho jugás. Sale Andrada, entra Juan Cruz Meza”.
La ubicación de Almada ocupa otro lugar central en el análisis. Pantich sostuvo que el mediocampista debe dejar de recibir cerca del volante central y asumir la conducción: “Almada, no me busques más la pelota al lado del seis: jugá de diez y sé el conductor de River”. Para el periodista, Ángel Correa también debe moverse con libertad por el centro del ataque: “Ángel Correa en toda su carrera pudo brillar en esa posición. Va a brillar en esa posición, flotando por todo el centro del ataque”.
La combinación de esas decisiones completa la lectura de Pantich sobre el funcionamiento buscado. “Cuando se juntan los que comienzan con A: Ángel Correa, Acuña, Almada, Andrada, el fútbol de River prevalece haciendo cosas lógicas, empleando el sentido común”, afirmó. La idea consiste en aprovechar las características de cada jugador, en lugar de forzarlo a cumplir una tarea que no le corresponde.
El perfil de Leonardo Ponzio también forma parte de la explicación. Pantich lo describió activo junto al campo, pero sin exceso de intervenciones: “No se mueve de un lugar a la vera del terreno, se muestra activo, pero de pocas palabras, de muchos conceptos, de poca ira”. Esa combinación, según el análisis, acompaña una conducción basada más en indicaciones concretas que en gestos o discursos extensos.
La vestimenta completa esa imagen personal. “Se está vistiendo de una forma bastante convencional, simple, elegante, sport, muy a lo Ponzio”, señaló Pantich. El aspecto no aparece como un dato aislado, sino como otra expresión del mismo criterio que el periodista identifica en sus decisiones: una forma directa, ordenada y sin elementos innecesarios.
La metáfora elegida por Pantich resume su interpretación: “poniendo el inodoro en el baño, poniendo la heladera en la cocina. Se termina el cuento. No era tan difícil”. Para el periodista, la simpleza del método Ponzio se traduce en ubicar a cada futbolista donde rinde, reemplazar al que necesita descanso y darle al equipo una estructura comprensible.
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