(ARGENTINA).- “Me gusta ser cercano al jugador”, explicó Leonardo Ponzio en su primera conferencia de prensa como entrenador interino de River Plate. Con menos de dos semanas en el cargo, asumió hasta diciembre y empezó a trasladar al trabajo diario una idea de conducción basada en el diálogo con el plantel. Su adaptación combina el vínculo personal, el conocimiento de la institución y decisiones tácticas concretas.
Leonardo Ponzio tiene 44 años y es considerado uno de los máximos ídolos de River. Con 17 títulos, comparte con Jonatan Maidana el récord de jugador más ganador de la historia del club. Su recorrido incluye el regreso desde Europa, en el verano de 2012, para integrar el plantel de Matías Almeyda que consiguió el retorno a Primera, y una extensa etapa como capitán.
La cercanía con los futbolistas es el punto de partida de su método. Ponzio fue volante central y capitán del equipo dirigido por Marcelo Gallardo, y lideró el vestuario durante una década. Dentro del plantel actual cuenta con Nicolás Otamendi como principal aliado, mientras que mantiene un vínculo afectivo fuerte con Cachete Montiel, el Chino Martínez Quarta y Sebastián Driussi, a quienes vio crecer en el club.
“Es un momento. Lo he vivido en carne propia a eso de tener todas las miradas. Yo lo veo muy bien, lo conozco desde chiquito, lo he criado, sé lo que siente por esta institución y siente mucho más que todos. Tiene calidad, es jugador de Selección, jugó en Europa…”, explicó Ponzio al respaldar a Lucas Martínez Quarta. El defensor había sido cuestionado por sus errores en la eliminación de River en la Copa Sudamericana, y recibió el primer gesto público del nuevo entrenador.
El plan de juego de Ponzio
Leonardo Ponzio busca un equipo ordenado, con un juego simple, agresivo y ofensivo. Su plan contempla pases cortos, rotación de posiciones y una línea de cuatro defensores con laterales que puedan terminar las jugadas como punteros, aunque sin avanzar al mismo tiempo. La medida apunta a reducir los espacios para las réplicas del rival.
El debut ante Banfield mostró algunas de esas decisiones. El entrenador ubicó a Fausto Vera como único volante de contención y le dio mayor libertad a Thiago Almada, en una función más cercana a la de enganche. En ese partido, el Huevo Acuña tuvo menos participación en los desbordes que Gonzalo Montiel, una diferencia vinculada a la forma en que se repartieron las proyecciones por los costados.
La presión en campo adversario también forma parte del plan que Leonardo Ponzio pretende intensificar. El objetivo es dificultar la salida rival sin perder la estructura del equipo, mientras el funcionamiento gana confianza. La etapa interina se extenderá hasta diciembre y tendrá como base el pragmatismo, un equipo lógico y la búsqueda de solidez antes que los cambios improvisados.
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