(ARGENTINA).- A pesar de la renovación que encabeza la actual dirigencia, Fabricio Bustos sigue sin definir su futuro en River. La postura del propio futbolista y la falta de una oferta convincente traban su salida del club de Núñez.
El defensor de 30 años es uno de los quince jugadores que el cuerpo técnico separó y que ya no entrenan en el River Camp, sino en el predio de Cantilo. Su situación es compleja porque hasta el momento no llegó ninguna propuesta que satisficiera las expectativas económicas del club ni las suyas. Al mismo tiempo, su predisposición para buscar una salida no es la mejor, lo que añadió una traba extra en un contexto donde la institución necesita liberar cupos.
La exclusión de Bustos y el resto de los señalados fue una decisión tomada por el presidente Stéfano Di Carlo, según reveló el propio Eduardo Coudet hace pocos días. El objetivo es llevar a cabo una limpieza profunda tras un mal arranque de semestre que incluyó cuatro derrotas consecutivas. Para facilitar las operaciones, la postura de la dirigencia cambió: ya no exige únicamente ventas definitivas, sino que empezó a escuchar ofertas de préstamo.
Mientras se define el futuro de Fabricio Bustos, el resto de los marginados corren suertes dispares. Maximiliano Salas viajó a Mendoza y se convirtió en nuevo refuerzo de Independiente Rivadavia. Por su parte, Giuliano Galoppo rechazó ofertas de la MLS y tiene a Rosario Central entre sus opciones. La joven promesa Ian Subiabre era pretendido por el DC United, pero lo que River pretendía enfrió su llegada y finalmente desembarcó en Tigre.
Hay otros nombres que también generan incertidumbre. Matías Viña y Kendry Páez no pueden desvincularse porque Flamengo y Chelsea, dueños de sus respectivos pases, todavía no dieron el visto bueno. Kevin Castaño, con un presente destacado en la selección de Colombia tras jugar la Copa del Mundo, está en la mira del Atlético Mineiro, aunque su futuro sigue abierto. El más experimentado, Germán Pezzella, quiere seguir su carrera y a esta hora en Emiratos Árabes estaría su destino.
A contramano de este éxodo, River ya cerró la llegada de ocho refuerzos y mantiene la expectativa por Thiago Almada. Este caudal de incorporaciones le genera un nuevo dilema al entrenador para la inscripción en los octavos de final de la Copa Sudamericana, ya que solo se permiten cinco modificaciones en la lista de buena fe. Con Nicolás Otamendi y Ángel Correa ya anotados, al menos tres caras nuevas quedarán marginadas del certamen continental.
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