(ARGENTINA).- “Estoy enojado con River porque se nos trató muy mal y no nos merecíamos terminar así”, disparó Maxi Salas este martes, al romper el silencio y en el mismo día en que aterrizó en Mendoza para sumarse a Independiente Rivadavia. El delantero, apartado por la dirigencia millonaria un mes atrás, no ahorró críticas al destrato que vivió junto a otros compañeros.
“Pablo Longoria nos llamó un día antes de la pretemporada para decirnos por teléfono que no nos presentáramos y que volviéramos la semana siguiente. ¿Si me hubiese encantado que Coudet me lo dijera? Sí, obvio. ¿A quién no?”, contó Salas sobre la comunicación que le comunicó la marginación.
La intimidad del grupo apartado expuso las condiciones que debieron soportar. “No está bueno estar ahí encerrado en el contenedor, no es bueno para nadie. El único que vino fue Leo Ponzio los primeros días; después no vino más nadie de la dirigencia”, graficó el atacante.
También desmintió de plano la versión de una pelea interna con el mánager deportivo. “¿Si se agarraron a las piñas? No, eso es todo mentira. No sé de dónde salió eso. Hablaron bien, se saludaron bien y se fue”, aclaró Salas.
Respeto por la gente
A pesar del enojo, Salas dejó un gesto hacia River y sus hinchas. “Volvería a River a jugar, no tengo problema”, afirmó. Y sobre un hipotético festejo, fue contundente: “¿Si le gritaría un gol a River? No, la verdad que no. Tengo respeto hacia la gente”.
En su nueva etapa, Maxi Salas remarcó que “Independiente Rivadavia me paga la totalidad del contrato” y que nunca especuló con la propuesta. “Nunca dudé en venir a Independiente Rivadavia”, repitió, y añadió con convicción: “¿A vos qué te parece? Siempre hay revancha en el fútbol”.
“Si el técnico dice que estoy para jugar, juego. Cuando él diga”, avisó Salas, que ya se entrena con el plantel y puede debutar en la próxima fecha de la Liga Profesional.
