(ARGENTINA).- “Vine a jugar y mostrar lo que soy”, afirmó Maxi Salas apenas pisó suelo mendocino. El delantero, que estaba entrenando apartado en el predio de Cantilo, dejó River sin brindar declaraciones y ya está en Mendoza para convertirse en nuevo refuerzo de Independiente Rivadavia.
Maxi Salas, de 28 años, se marchó de Núñez sin poder cumplir con las expectativas que rodeaban su llegada. En total disputó 37 partidos con la banda roja, en los que convirtió siete goles y repartió dos asistencias. Su último partido oficial fue el 27 de mayo, cuando le marcó a Sporting Cristal por la Copa Sudamericana. Lo que terminó de condicionar su ciclo fue la fortuna que el club desembolsó en julio de 2025 por su pase: ocho millones de euros para ejecutar la cláusula de rescisión en Racing. La falta de ofertas de compra en este mercado forzó a la dirigencia a cambiar la estrategia y aceptar una salida a préstamo.
La operación se cerró como una cesión por un año, sin cargo y con una opción de compra que ronda los cuatro millones de dólares. De esta manera, Maxi Salas buscará reencontrar su mejor versión en la Lepra mendocina, donde fue pedido expresamente por el entrenador Alfredo Berti para cubrir el carril izquierdo del ataque que dejó vacante la partida de Sebastián Villa.
Lo que dijo Salas
A su llegada, escoltado por dirigentes del club, Maxi Salas no ocultó la ilusión por este nuevo desafío. “Contento, con mucha ilusión”, expresó ante las cámaras que lo esperaban, y fue categórico cuando le preguntaron si había dudado en aceptar la propuesta de Independiente Rivadavia: “No, nunca”.
El delantero también se entusiasmó con la posibilidad de compartir la delantera con el goleador del equipo. “Ojalá, si yo quiero, así sea una buena dupla”, señaló sobre la chance de formar sociedad con Alex Arce. Convencido de que busca revancha, Maxi Salas remarcó: “Hay que volver a ese que éramos en Racing, en River, y bueno, hay que demostrar”.
En cuanto a su estado físico, el correntino nacido en Curuzú Cuatiá explicó: “Bien, venía entrenando, nunca paramos, solamente en vacaciones. Venía entrenando todos los días y para jugar”. Y agregó: “Si el técnico dice que sí, juego”. Esa determinación lo pone en carrera para el partido del viernes ante Estudiantes de Río Cuarto, que asoma como la primera oportunidad para que tenga sus primeros minutos con la camiseta azul.
El gran objetivo que aparece en el horizonte inmediato es la Copa Libertadores y la visita al Maracaná para enfrentar a Fluminense. Con una sonrisa, Maxi Salas dejó en claro que no le pesan los desafíos: “Va saliendo desafío, Libertadores, y bueno, también el campeonato, y todos los torneos que tengo que jugar”.
