(ARGENTINA).- “Con fe y siempre positivo que de esto salimos. Confío plenamente en este grupo. Unidos hasta el final”. El mensaje de Marcos Acuña en sus redes sociales se convirtió en la única voz del plantel de River en la noche más oscura de la era profesional, tras la derrota 1-0 ante Rosario Central en el Monumental que estiró la peor racha de la historia del club.
Marcos Acuña, ausente en el campo de juego por una lesión, fue el único protagonista que se pronunció públicamente después del partido. Tomó el camino contrario al que comunicó el club horas antes del encuentro: River informó que ni el entrenador Eduardo Coudet ni los futbolistas brindarían declaraciones a la prensa sin importar el resultado, con el argumento de que era necesario “priorizar el trabajo en silencio”. Tras el pitazo final que desató la bronca de los hinchas, la zona mixta quedó vacía y la conferencia de prensa se canceló.

El costo del apagón comunicacional
El silencio no salió gratis. El club enfrentará una multa por violar el reglamento de la Liga Profesional: deberá pagar el equivalente a 250 entradas generales por la ausencia en la conferencia de prensa, 100 por no atender a la prensa en zona mixta y otras 200 por no dar entrevistas en el campo de juego. No es la primera vez que ocurre en el torneo: en la primera fecha, tras la caída ante Barracas Central, el cuerpo técnico decidió que Ariel Broggi, entonces entrenador de turno por una suspensión de Coudet, tampoco hablara.
En ese contexto de mutismo institucional, la publicación de Acuña fue un gesto inesperado pero contundente. El lateral izquierdo compartió en sus historias de Instagram una imagen del escudo con un texto directo al corazón del vestuario y de los hinchas. Sin intermediarios, fue el único que rompió el pacto de silencio para dar la cara.
La gota que hizo desbordar el vaso del Monumental fue un nuevo gol en contra de Nicolás Otamendi que sentenció el 1-0. Con esta derrota, River acumula cinco caídas al hilo en competencias nacionales —algo nunca antes visto desde la instauración del profesionalismo— y todavía no sumó puntos en el Torneo Clausura. El descontento se hizo sentir con cánticos explícitos contra la dirigencia y una fuerte reprobación al equipo tanto en la previa como tras el pitazo final.
En medio de la tormenta, la próxima oportunidad para empezar a remontar llegará el viernes 8 de agosto, cuando River visite a Tigre en Victoria por la quinta fecha del Clausura.
