(ARGENTINA).- La cesión de Ulises Giménez a Sarmiento confirmó la decimonovena salida que sufre River en un mercado de pases que ya es histórico por el nivel de sangría del plantel. El defensor juvenil se marchó sin cargo y sin opción de compra, en una operación idéntica a la que protagonizó semanas atrás Elian Giménez, quien también recaló en el conjunto de Junín. La reestructuración de la plantilla que inició la dirigencia tras el cierre del primer semestre ya dejó más egresos que cualquier otra ventana reciente en Núñez.
La lista de ventas de River la encabeza Sebastián Boselli, transferido al Getafe en 1.000.000 de euros por el 60 por ciento del pase. A ese monto se suma lo recibido por Andrés Herrera: el Columbus Crew adquirió la totalidad de la ficha por 1.200.000 dólares, aunque al Millonario le ingresaron unos 840.000 de esa cifra porque conservaba el 70 por ciento de los derechos económicos. La tercera transferencia en carpeta es la de Facundo Colidio a Vasco da Gama: todavía no está cerrada, pero existe un acuerdo verbal con el club brasileño por algo más de 5.000.000 de dólares.
Las rescisiones también golpearon fuerte. Franco Armani volvió a Atlético Nacional, Maximiliano Meza arregló su retorno a Independiente y Paulo Díaz firmó con Atlanta United; los tres salieron con el pase en su poder. Juanfer Quintero y Alexander Woiski —este último apartado del plantel profesional— también cortaron su vínculo y se marcharon sin dejar compensación económica.
Buena parte del repliegue se explica por la salida masiva de juveniles. Cristian Jaime fue cedido a Peñarol con una cláusula de minutos que obliga al club uruguayo a pagar una penalidad si no lo utiliza; Bautista Dadín quedó a préstamo en Aldosivi por 18 meses, con repescas previstas para cada ventana; y Brian Gutiérrez se fue a Montevideo City Torque con opción de compra, aunque River se reservó mecanismos de repesca y recompra. Además, Tobías Leiva rescindió y pasó a Rubio Ñu de Paraguay —Núñez se quedó con la mitad del pase—, mientras que Lucas Lavagnino interrumpió su cesión en Independiente y fue transferido al Real Valladolid mediante un convenio que le garantiza al club argentino un porcentaje de una futura venta.
Otros nombres también engrosaron el éxodo: Ignacio Zaballa terminó en San Lorenzo, Oswaldo Valencia reforzó a Villa Mitre de Bahía Blanca y tanto Matías Unyicio como Agustín De la Cuesta —este último con la operación aún por firmar— están a punto de recalar en Racing de Montevideo bajo un esquema que le permite a River retener parte de sus respectivos pases.
Un recambio que todavía no termina
El conteo de 19 bajas convive con las siete incorporaciones que buscaron apuntalar el equipo de Eduardo Coudet de cara al Torneo Clausura y a la Copa Sudamericana. La combinación de ambos movimientos puso a River frente a un recambio de intérpretes que no registra antecedentes cercanos, aunque la dirigencia todavía no logró desprenderse de todos los futbolistas que no serán tenidos en cuenta.
Varios jugadores que están apartados de la consideración del cuerpo técnico todavía permanecen dentro de la estructura del club, pero la posibilidad de nuevas desvinculaciones sigue abierta a medida que avancen los días que restan de mercado. La lista de 19 egresos, entonces, podría ampliarse antes del cierre definitivo.
