(ARGENTINA).- “Menos mal que se fue Barco, por favor. Menos mal. Pasó Echeverri un ratito y se vendió. Pasó Mastantuono un ratito y se vendió. Y ahora quieren volver a buscar a Barco”. La frase, cargada de ironía, la soltó Juan Cortese en su canal de YouTube tras una nueva noche de furia en Núñez. River volvió a decepcionar en el arranque del Torneo Clausura 2026 y perdió 1-0 contra Barracas Central en el Estadio Monumental, con un gol de Gonzalo Morales que expuso todas las carencias de un equipo sin brújula.
Juan Cortese fue letal con el análisis de la mitad de la cancha y apuntó directo contra las decisiones dirigenciales de los últimos mercados de pases. “River tiene una mitad de cancha que no tiene futbolistas que encaren, no tiene valentía, evidentemente les está pesando mucho a los volantes hacerse cargo del rol de generadores de juego”, explicó Cortese. Para el analista, la salida de Esequiel Barco sin un reemplazo de jerarquía similar fue el pecado original que dejó al plantel sin un creador inconsciente que rompa líneas.
La falta de ideas volvió a quedar en evidencia en la primera fecha del campeonato. Con Eduardo Coudet suspendido y Ariel Broggi en el banco, River se ahogó en toques horizontales y centros sin destino. El equipo salió con un 4-4-2 que se desdibujó rápido, y la polémica arbitral no tardó en llegar: Nazareno Arasa omitió un penal claro de Rafael Barrios sobre Lautaro Pereyra que las repeticiones confirmaron como un empujón evidente.
En el complemento, la desesperación táctica fue total. “Todo el tiempo River se repite por centros. ¿Saben por qué? Porque los volantes de juego no se animan, no encaran. Entonces siempre se la pasan a los dos laterales”, disparó Cortese en su crónica. Los cambios de Broggi desarmaron por completo el mediocampo: afuera Fausto Vera y el propio Pereyra, adentro Lucas Beltrán y Joaquín Freitas, lo que transformó el 4-4-2 inicial en un 4-2-4 sin circuitos de juego. Más tarde llegaron las modificaciones de Ángel Correa y Mauro Arambarri, que tampoco torcieron la historia.
River apenas generó dos situaciones de riesgo real en los 90 minutos. Un tiro libre de Facundo Colidio que reventó el travesaño y un cabezazo de Lucas Beltrán que pasó raspando el palo izquierdo del arquero Marcelo Miño. La defensa rival nunca sufrió un asedio metódico, y los delanteros terminaron bajando a buscar la pelota al círculo central, lejos del área. “Con nada a River lo siguen lastimando. Aldosivi le llegó tres veces y le hizo tres goles. Barracas Central habrá llegado dos y le hizo uno; no le hizo el segundo de milagro”, resumió Juan Cortese.
Mientras el hincha digiere otro tropezón temprano, Cortese advirtió que la solución no pasa solo por el técnico ni por colgar jugadores. “La defensa y el ataque de River son de excepción. De última, el ataque. A algunos les podrá gustar más Colidio, a otros menos Beltrán, a otros más Borré, a otros menos. No importa, pero tenés variantes”, concedió, y apuntó que el desbalance en el mediocampo es lo que condena a River a repetir los mismos partidos con cualquier entrenador. Para Cortese, el mensaje a la dirigencia es claro: mientras no cambie la fisonomía de un mediocampo sin gambeta ni vértigo, cada partido en el Monumental amenaza con repetir el mismo guion de frustración.
La próxima oportunidad para torcer el rumbo llega rápido. River visitará a Gimnasia de La Plata el miércoles 29 de julio a las 19:15, por la segunda fecha del certamen, con la obligación urgente de cortar la racha de cortocircuitos antes de que la paciencia en Núñez se agote definitivamente.
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