(ARGENTINA).- “¡¡Enzo Fernández salvador!! ¡¡Gran remate de media distancia y golazo para el 1-1 de Argentina vs. Inglaterra!!”, gritó la cuenta de SportsCenter en la caliente semifinal del Mundial 2026. Enzo Fernández rescató a la Selección Argentina con un zurdazo furibundo desde afuera del área y encendió la remontada que depositó a la Scaloneta en la final del mundo por 2 a 1.
El gol del ex River llegó a falta de cinco minutos para el cierre del tiempo reglamentario, cuando la derrota parcial por el tanto de Anthony Gordon parecía un callejón sin salida. Enzo la cruzó con furia para el 1 a 1 y festejó con un Topo Gigio, mientras Lionel Messi le pedía a la gente que se levantara porque el triunfo estaba ahí. Minutos después, Lautaro Martínez de cabeza selló el agónico 2 a 1 definitivo.
Más allá del grito que cambió el partido, el volante completó una actuación de jerarquía. Según los datos de Sofascore, entregó 82 de 84 pases precisos durante los 90 minutos, una efectividad del 98 por ciento que le dio a Argentina un control absoluto del mediocampo en el tramo más caliente del encuentro. Además, intervino con 104 toques, remató cuatro veces al arco y aportó dos quites y dos despejes.
La figura de Lionel Messi encontró en él un socio indispensable cuando el equipo más lo necesitaba. Enzo fue mucho más que un ejecutor de media distancia: dio un pase clave y casi rompe el cero en el primer tiempo con un derechazo que se fue rozando el ángulo, en una advertencia de lo que vendría después.
La reubicación táctica que movió el eje
El ingreso de Nicolás González por Leandro Paredes reconfiguró el dibujo y le entregó a Enzo Fernández el eje del mediocampo. La fuente de La Página Millonaria remarcó que se ubicó de cinco tras la salida de Paredes y desde allí gestó la remontada. La misma descripción táctica surgió del campo: el DT Lionel Scaloni decidió darle la llave del equipo en la zona de volantes, y el futbolista respondió con criterio, despliegue y un remate que se metió en la red de Pickford.
La Scaloneta defendió el resultado con la pelota y con el apoyo de todo un pueblo con enormes ganas de vencer a Inglaterra. Los argentinos coparon el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta y explotaron dos veces en cinco minutos: con el zurdazo de Enzo y con el cabezazo de Lautaro que desató la locura albiceleste.
El equipo de Scaloni se metió en la final y va por la cuarta estrella. La definición será el próximo domingo en Nueva Jersey, nada menos que ante España, en una suerte de Finalíssima que quedó postergada y que ahora tendrá como escenario la cumbre del fútbol mundial.
Argentina llegó a esa instancia porque creyó hasta el final, incluso después de recibir un mazazo en el complemento, cuando Molina perdió la espalda y Tagliafico despejó corto para el gol de Gordon. Hubo minutos de incertidumbre, pero todos volvieron a mirar a Scaloni, que acertó con los cambios y encontró en Enzo al héroe de la noche.
El ex River terminó el partido agitando una bandera argentina que decía “las Malvinas son argentinas”, en una imagen que de inmediato se volvió viral. La Scaloneta se recibió ante el enemigo perfecto y ahora va por España, con el volante como uno de los símbolos de un equipo que para muchos ya es el mejor de la historia del deporte argentino.
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