(ARGENTINA).- “Como todos saben, soy hincha. La decisión fue fácil, obviamente. Pero en mi caso, el Chacho tuvo la disponibilidad para llamarme ni bien asumió, o sea a las dos semanas, y me convenció. Me dio su apoyo y siempre es lindo cuando el entrenador te llama y te quiere. No tuve dudas de volver a la Argentina”. La frase, de semanas atrás, volvió a tomar fuerza este lunes. En plena concentración mundialista, Nicolás Otamendi publicó una historia de Instagram que dejó en evidencia su ilusión por lo que viene: se enfocó en el tatuaje de River que lleva en el aductor de la pierna derecha, un guiño explícito a los hinchas millonarios mientras espera su turno en la Selección.
El gesto no pasó inadvertido. La imagen, tomada en el gimnasio junto al plantel argentino, tenía un protagonista claro: el escudo tallado en la piel. Otamendi ya fue presentado oficialmente como refuerzo y firmó un contrato por 18 meses. Apenas termine el Mundial dejará Europa para ponerse la banda roja, y la historia de Instagram funcionó como un recordatorio de que la cuenta regresiva ya está en marcha.
En Núñez consideran estratégica la incorporación. La idea de Eduardo Coudet es que el defensor se transforme rápido en uno de los líderes del plantel y en una pieza central de la defensa para afrontar los desafíos del segundo semestre. Nicolás Otamendi llega para aportar jerarquía y experiencia en un momento de alta exigencia internacional.
A sus 38 años, el zaguero viene de una temporada de enorme nivel en el Benfica. Fue capitán del conjunto portugués y disputó 49 partidos oficiales con un promedio de 88 minutos por encuentro, un rendimiento que despeja cualquier duda sobre su vigencia física y lo ratifica como uno de los marcadores centrales más confiables del fútbol europeo.
En la Selección Argentina, el presente lo encuentra como alternativa detrás de Lisandro Martínez en la consideración de Lionel Scaloni. Ingresó en los últimos diez minutos frente a Argelia, sumó 33′ ante Austria, fue titular contra Jordania y se quedó en el banco durante todo el encuentro de octavos de final frente a Cabo Verde. Aunque su rol en la Copa del Mundo está más atado al liderazgo interno que a los minutos en cancha, el defensor mantiene el foco absoluto en el objetivo celeste y blanco.
El propio Nicolás Otamendi había contado cómo se aceleró su vuelta. Apenas dos semanas después de la asunción de Coudet, el entrenador lo llamó y le transmitió el deseo de contar con él. El defensor valoró esa actitud y la posibilidad de regresar al club del que es hincha declarado: una combinación que hizo que la decisión no tuviera vueltas.
Primero intentará levantar otra Copa del Mundo con la Selección. Después, llegará el momento de cumplir el sueño de vestir la camiseta que soñó desde chico. El gesto con el tatuaje dejó en claro que la cabeza ya está, en parte, puesta en ese destino.



