(ARGENTINA).- Argentina venció 3-2 a Cabo Verde este viernes por los dieciseisavos de final del Mundial 2026, pero el agónico triunfo en el alargue dejó al desnudo el flojo rendimiento colectivo del equipo de Lionel Scaloni. Uno de los que más sintió la noche en Miami fue Enzo Fernández, quien jugó uno de sus partidos más discretos con la camiseta de la Selección.
Enzo Fernández recibió una calificación de 5 puntos en el análisis uno por uno del encuentro, la más baja del mediocampo argentino. Su incidencia en la gestación de juego fue mínima y estuvo lejos del peso que suele tener en otras noches. Apenas se animó con un remate a los 44 minutos del primer tiempo, un derechazo mordido desde la medialuna que el arquero Vozinha despejó sin demasiados problemas.
No fue el único que bajó la persiana. El centro del campo argentino, con Rodrigo De Paul (también calificado con un 5) y Alexis Mac Allister (6), no encontró circuitos limpios durante buena parte del partido. La falta de fluidez en la zona de volantes obligó al equipo a depender casi en exclusiva de las apariciones de Lionel Messi y de la efectividad en la pelota parada para resolver un encuentro que se había vuelto cuesta arriba.
La actuación contrasta con el cartel de Enzo Fernández. A los 25 años, el volante surgido en River ya acumula un palmarés envidiable: fue campeón del mundo en Qatar 2022, elegido mejor jugador joven de aquel torneo, y en enero de 2023 pasó al Chelsea en una transferencia de 121 millones de euros, la más cara de la historia del fútbol inglés hasta ese momento.
En la última temporada de la Premier League, Enzo Fernández disputó 36 partidos con el club londinense y marcó 10 goles, además de repartir 4 asistencias. Su valor de mercado, actualizado al 3 de junio de 2026, asciende a 90 millones de euros, según los registros especializados. Números que lo posicionan como uno de los mediocampistas más valiosos del mundo, pero que no se reflejaron en el césped del Miami Stadium.
Cabo Verde, la revelación del torneo, vendió cara la derrota y expuso las limitaciones de un equipo argentino al que le costó generar juego desde la mitad de la cancha. Sin la claridad habitual de Enzo Fernández en la distribución, los delanteros Lautaro Martínez y Julián Álvarez tampoco pesaron en el área rival: ambos terminaron con calificaciones de 5 puntos y sin situaciones netas de gol.
El propio Scaloni había advertido en la previa que el margen de error se achicaba en las instancias de eliminación directa. Sin embargo, su equipo volvió a mostrar los mismos desajustes defensivos y la misma dificultad para sostener la posesión en los reinicios del segundo tiempo y del alargue, algo que ya había quedado en evidencia desde la fase de grupos.
Con el pase a octavos de final ya asegurado, Argentina enfrentará a Egipto en la próxima ronda. El rival, que viene de eliminar a Australia por penales, llega con el ánimo alto y una figura de la talla de Mohamed Salah. Será un examen de máxima exigencia para un conjunto albiceleste que no puede darse el lujo de extraviar a sus generadores de fútbol.
Scaloni necesitará recuperar la mejor versión de Enzo Fernández si pretende que el mediocampo recupere la gravitación que mostró en Qatar 2022. La jerarquía del jugador está fuera de discusión, pero el Mundial no espera, y un nuevo traspié colectivo como el de esta noche en Miami puede costar demasiado caro.


