(ARGENTINA).- “La cagamos con Ramón. Alguna cagada nos tuvimos que haber mandado, era lógico”. La autocrítica sin filtro de Omar Labruna, histórico ayudante de campo de Ramón Díaz, dejó al descubierto una negociación frustrada que pudo cambiar la historia grande del fútbol argentino: River estuvo a un paso de contratar a Hugo Ibarra antes de que el Negro se transformara en ídolo de Boca.
Labruna, que integró el cuerpo técnico del riojano durante su primer ciclo en Núñez, recordó aquella decisión que con el tiempo se volvió una espina difícil de digerir. “Ibarra no jugó en River por una tontería de Ramón y mía. A nosotros nos encantaba, habíamos hablado con Colón y no lo trajimos en ese momento porque venía de dos o tres desgarros”, relató en diálogo con La Página Millonaria.
El lateral derecho formoseño deslumbraba en el Sabalero a mediados de los 90 y River le disputaba la pulseada nada menos que a Boca. Sin embargo, la desconfianza que generaban sus molestias musculares inclinó la balanza hacia otro apellido: “En ese entonces, estaba entre Ibarra y Jorge Martínez, el Negro, con quien tengo una gran relación y terminó jugando en Boca. En realidad nos gustaba más Ibarra que el Negro. No lo trajimos por eso y trajimos al Negro Martínez”, detalló el ex asistente.
La confesión de Labruna
La charla se despojó de eufemismos y el ayudante de Ramón Díaz asumió el costo político de aquel fallo de cálculo con la misma honestidad que le reconoce a sus campeonatos ganados. “Ibarra con nosotros también hubiera ganado todo. Y (en Boca) la rompió. Es un gran jugador, pero la cagamos nosotros. Estaba desgarrado y lo tendríamos que haber esperado. La cagamos con Ramón”, afirmó.
Lejos de quedarse en el lamento, Labruna subrayó el valor de señalar públicamente un error que el fútbol suele barrer debajo de la alfombra: “Tengo huevos y lo digo. No hablo solo de los campeonatos. Cuando la cagamos también lo digo”.
Del otro lado del mostrador, Ibarra construyó una carrera de leyenda: con la camiseta de Boca conquistó 15 títulos, entre ellos cuatro Copas Libertadores y dos Intercontinentales, y se retiró como el último DT campeón del club en la Bombonera. Aquella historia que pudo ser azul y oro, y que por una “tontería” del cuerpo técnico de Ramón Díaz no vistió la banda roja, sobrevuela Núñez como un caprichoso antojo del destino.



