La derrota frente a Argentinos dejó a River en una posición incómoda en la tabla del Torneo Apertura 2026. Con cinco fechas disputadas, el equipo quedó lejos de los puestos de arriba y empezó a mirar de reojo lo que sucede por debajo. El problema no es solo la ubicación, sino el contexto: rivales que suman, margen que se achica y una sensación de urgencia que aparece demasiado temprano en el torneo.
El Millonario necesita ganar y lo necesita ya. No solo para escalar posiciones, sino para frenar una dinámica negativa que se refleja en los números. Los puntos que se escaparon pesan más cuando el rendimiento no acompaña y cuando los equipos que compiten en la misma zona directa empiezan a despegar. La tabla, que suele relativizarse en las primeras fechas, empieza a marcar tendencias.
El calendario inmediato tampoco ayuda. Cada partido se transforma en una obligación y no en una oportunidad. Esa presión se traslada al campo de juego, donde River juega condicionado por la necesidad del resultado. Cuando el equipo entra así, el error se castiga doble: en el marcador y en la confianza. La tabla no miente y hoy expone un presente que incomoda.
En este escenario, el contraste con Boca vuelve a aparecer. El equipo de La Ribera tampoco brilla ni domina el torneo, pero se mantiene a una distancia razonable de los puestos de pelea. Esa diferencia le permite al rival de toda la vida trabajar con menos urgencia y corregir errores sin el peso inmediato del resultado. River, en cambio, siente que cada punto perdido es una alarma nueva.
El contraste emocional entre River y Boca: cuando el margen desaparece
La Fecha 6 asoma como una frontera psicológica. Para el River de Marcelo Gallardo, la tabla dejó de ser una referencia lejana y pasó a ser una amenaza concreta. Boca, en una posición similar pero con un colchón emocional distinto, observa el mismo escenario sin la soga al cuello.


