Tras la derrota de River frente a Argentinos Juniors, la voz en conferencia no fue la de Marcelo Gallardo. La expulsión del entrenador durante el partido lo dejó fuera de escena, y quien tomó el micrófono fue su ayudante de campo, Matías Biscay.
En un contexto de crecientes cuestionamientos, el colaborador más cercano del Muñeco intentó llevar calma y respaldar el trabajo del cuerpo técnico. “Estamos bien, hemos hecho una muy buena pretemporada, estamos trabajando y creemos que vamos a salir con las ideas claras. Sabíamos que hoy era un partido difícil, Argentinos juega muy bien, pero nosotros tratamos de seguir por nuestro camino porque tenemos que mejorar y lo vamos a conseguir”, expresó, un mensaje optimista en medio de un presente que no refleja esa seguridad.
Biscay también analizó el desarrollo del encuentro y apuntó directamente a la falta de contundencia como factor determinante. “Hemos generado pocas situaciones, pero generamos: la de Montiel, la de Ruberto y dos de Galoppo. No convertimos y ahí estuvo la diferencia. Si nos poníamos en ventaja, las dificultades eran para Argentinos. Ellos hicieron el gol primero y después manejaron mejor el partido”.
La lectura es clara, el problema fue la eficacia. Sin embargo, la sensación que dejó River va más allá de la definición, el equipo volvió a mostrarse incómodo, con dificultades para imponer condiciones y con problemas para sostener intensidad durante los 90 minutos.
La ausencia de Gallardo en la conferencia también simboliza el momento. El DT quedó en el centro de la escena tras su expulsión y en un contexto donde el equipo acumula resultados negativos. Que Biscay haya sido la voz oficial refleja una noche atravesada por problemas.
Mientras el cuerpo técnico insiste en que el camino es el correcto y que el equipo “lo va a conseguir”, afuera la paciencia comienza a agotarse. River suma otra caída, profundiza su irregularidad y deja más interrogantes que certezas.


