La Fecha 4 del Torneo Apertura dejó una tabla de posiciones que empieza a marcar diferencias y, sobre todo, a generar presiones. River aparece comprometido tras la goleada sufrida ante Tigre y quedó lejos de los primeros puestos, mientras que Boca, pese a su derrota en Liniers, logra sostenerse en un escenario más estable, apoyado en una construcción que prioriza el equilibrio antes que la urgencia.
El golpe que recibió el Millonario no solo fue futbolÃstico, sino también numérico. La caÃda en el Monumental lo hizo retroceder varios escalones y lo obligó a mirar la tabla con preocupación apenas iniciado el torneo. La diferencia de gol negativa y la irregularidad en el rendimiento empiezan a pesar en un campeonato corto, donde cada fecha puede condicionar el resto del recorrido. El margen de error para los dirigidos por Marcelo Gallardo ya es mÃnimo.
Boca, en cambio, atraviesa la misma cantidad de fechas con una lectura distinta del contexto. La derrota ante Vélez no lo sacó del lote principal y la tabla todavÃa lo encuentra competitivo. Más allá del resultado adverso, el equipo mantiene una estructura reconocible que le permite no desordenarse en la clasificación. En torneos como este, esa regularidad suele ser un activo clave para sostenerse en la pelea.
El contraste se hace evidente al observar la parte alta: equipos que sumaron con constancia empiezan a escaparse, mientras River queda obligado a recuperar terreno rápidamente. Boca, sin brillar, logra mantenerse expectante. La tabla no define campeones en febrero, pero sà expone estados de ánimo y procesos en marcha.
El arranque de River vs. el arranque de Boca: un Apertura corto que no perdona tropiezos
Para River, cada partido pasa a ser una final anticipada. Para Boca, el desafÃo es aprovechar la estabilidad. La tabla empieza a hablar y el mensaje no es el mismo para todos. Y este mensaje parece tener un impacto distinto en Núñez que en La Ribera


