El empate sin goles de River ante Rosario Central en Arroyito dejó una preocupación mucho más grande que el resultado. Sebastián Driussi volvió a ser noticia, pero no por su rendimiento, sino por una nueva lesión que profundiza un problema que ya se volvió estructural en su segundo ciclo en el Millonario. Se confirmó que el delantero sufrió un desgarro en el último partido disputado por el Más Grande, una noticia que vuelve a encender las alarmas en Núñez.
El diagnostico del cuerpo médico de River arrojó un desgarro de grado 1 en el isquiotibial de la pierna izquierda. El tiempo estimado de recuperación es, al menos, de tres semanas, lo que lo dejará fuera de competencia en varios compromisos importantes. A priori, se perderá los encuentros ante Tigre, Argentinos Juniors, Ciudad Bolívar y Vélez. Pero el problema no es solo esta lesión. El verdadero foco está en el contexto. Desde su regreso al club, el ex Austin FC ya sufrió cinco lesiones, que lo marginaron de las canchas un total de 156 días (incluyendo las tres semanas que se perdería en este momento).
Todas las lesiones de Driussi en su segundo ciclo en River
La secuencia habla por sí sola, desde el 6/3/2025 al 26/3/2025, sufrió un desgarro miofascial que lo dejó 21 días afuera (se perdió los partidos ante Atlético Tucumán, Deportivo Riestra y Ciudad Bolívar).
Luego, entre el 18/6/2025 y el 12/8/2025, padeció un esguince de tobillo que lo marginó durante 56 días, perdiéndose siete partidos (Monterrey, Inter de Milán, Platense, Instituto, San Lorenzo, San Martín de Tucumán e Independiente).
Más adelante, del 18/9/2025 al 8/10/2025, sufrió un desgarro muscular en el isquiotibial izquierdo, que lo sacó de las canchas durante 21 días (seis partidos). Posteriormente, entre el 27/10/2025 y el 9/11/2025, una distensión en el isquiotibial izquierdo lo dejó 12 días afuera. Y ahora, el nuevo golpe, un desgarro de grado 1 en el isquiotibial izquierdo ante Rosario Central.
El retorno de Driussi a River había generado ilusión. Identificación con el club, jerarquía, experiencia internacional y un perfil ideal para el sistema de Gallardo. Sin embargo, la realidad fue otra. Las lesiones se transformaron en una constante, interrumpiendo procesos, continuidad y confianza.


