Con la cuarta fecha del Torneo Apertura 2026 en el horizonte, River y Boca atraviesan la semana previa desde lugares muy distintos. En Núñez, los días de trabajo aparecen cargados de expectativa y necesidad de respuesta; en el cuadro de La Ribera, la preparación se vive con mayor calma, respaldada por resultados y sensaciones positivas. La diferencia de climas empieza a ser tan importante como lo futbolístico.
El Millonario llega a esta semana tras un empate sin goles que volvió a encender las alarmas. El equipo de Marcelo Gallardo no logró romper el cero ante Rosario Central y dejó la impresión de un conjunto que todavía busca soluciones claras. Cada entrenamiento se transforma en una evaluación permanente, con la presión de corregir rápido y convencer. La semana larga, lejos de ofrecer alivio, expone aún más la exigencia que rodea al plantel.
En el Xeneize, el panorama es otro. La victoria ante Newell’s permitió encarar los días previos con mayor serenidad. El cuerpo técnico trabaja sobre una base más estable, ajustando detalles sin la urgencia de un golpe inmediato. La planificación parece seguir un rumbo definido, con decisiones que apuntan a sostener lo que funciona antes que a improvisar cambios forzados.
El contraste se refleja también en el discurso y en el entorno. Mientras en River se debate cada nombre, cada variante táctica y cada ausencia de gol, en Boca el foco está puesto en sostener la confianza y administrar esfuerzos. Son dos maneras de transitar el mismo calendario, pero con pesos emocionales muy distintos.
La semana de River vs. la de Boca: cuando la semana también juega
En torneos largos, no todas las semanas valen lo mismo. River afronta la previa como una obligación de respuesta inmediata; Boca, como una oportunidad de seguir afirmándose. La Fecha 4 no define el Apertura, pero sí puede reforzar una tendencia: la de un equipo que juega bajo presión constante y otro que avanza con planificación y respaldo.


