A días del inicio del Apertura 2026, el clima en el mundo River sigue atravesado por un tema que no termina de cerrarse: no jugar la Copa Libertadores. Lejos de quedar atrás, la ausencia del torneo continental vuelve una y otra vez en debates de redes sociales, foros y comentarios de hinchas que todavía no logran asimilar el golpe. Más que una cuestión de calendario, se transformó en una herida simbólica que condiciona el arranque del año.
En los espacios digitales, el tono se repite: frustración, enojo y una sensación de retroceso. Para un club que en los últimos años se había acostumbrado a ser protagonista continental, disputar la Sudamericana aparece como una obligación incómoda más que como una motivación. Muchos hinchas interpretan este escenario como una consecuencia directa de decisiones mal tomadas y de un proyecto que perdió consistencia en momentos clave.
La comparación con Boca surge casi de manera automática. Mientras River discute cómo resignificar un año sin jugar la Copa, el eterno rival se prepara para jugarla desde un lugar de expectativa y ambición. Esa diferencia pesa en el ánimo colectivo. En La Ribera, el foco está puesto en competir y proyectar; en Núñez, en cambio, buena parte de la conversación sigue anclada en lo que no se logró. El contraste no es menor: uno mira hacia adelante, el otro todavía procesa una ausencia.
Este contexto convierte cada partido local de los de Marcelo Gallardo en un examen emocional. Sin el respaldo simbólico de la Libertadores, el torneo doméstico adquiere un peso desmedido y cualquier traspié reaviva la discusión. La Sudamericana, lejos de funcionar como consuelo, se transforma en recordatorio permanente de lo que no está.
El muro entre River y Boca: Cuando la cabeza juega antes que la pelota
El fútbol no se explica solo desde lo táctico. Boca inicia 2026 con la motivación de un objetivo grande por delante. River, en cambio, todavía discute su lugar en el mapa continental. Hasta que esa conversación no se cierre, el desafío no será solo competir, sino recomponer el ánimo colectivo para volver a mirar hacia arriba.


