La Conmebol finalmente levantó el telón y confirmó los escenarios que albergarán las finales de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana en 2026. Con un calendario cada vez más exigente, clubes que invierten como nunca y un público continental que vive estas definiciones con una pasión incomparable, la elección de las sedes se transformó en un capítulo clave del ciclo previo a los grandes duelos por la gloria eterna.
Por un lado, la final de la Copa Libertadores 2026 viajará nuevamente a Uruguay: será en Montevideo, más precisamente en el mítico Estadio Centenario, un templo futbolero que carga con una simbología única dentro del deporte mundial. No es solo el lugar donde se jugó la primera final de un Mundial en 1930, sino que para nuestro continente, es de los estadios más simbólicos y representativos que hay.
En paralelo, la Copa Sudamericana 2026 tendrá su cierre en Colombia, en la ciudad de Barranquilla, y se realizará precisamente en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, ubicación donde auspicia de local Junior de Barranquilla. El “Metro”, como lo conocen todos, se modernizó en los últimos años, recibió finales, Eliminatorias y grandes eventos, y se posiciona como uno de los estadios más preparados de la región. La Sudamericana, que en la última década creció en competitividad y jerarquía, volverá a tener un marco a la altura del torneo.
¿Podrá River alcanzar alguna de las finales en el 2026?
Con la clasificación a la Libertadores pendiendo de un hilo, y la participación asegurada en la Sudamericana, el Millonario tendrá el objetivo de volver a pisar una final internacional, pero para eso, deberá formular un plantel que esté a la altura de las circunstancias.
La última vez que River disputó una final de la Copa Sudamericana, fue en el año 2014 cuando se consagró campeón tras vencer 3-1 en el global a Atlético Nacional de Colombia, cuando en aquel momento aún se disputaban las finales ida y vuelta. Por otra parte, la última vez que el Más Grande jugó una final de Libertadores, fue en el año 2019 ya con el formato de “final única”, en Lima. el conjunto rojo y blanco cayó 2-1 frente a Flamengo, en lo que comenzó a ser el comienzo del poderío brasileño.


